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Dorothy Parker: sus cuentos, sus gritos (1893-1967)

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Dorothy Parker: sus cuentos, sus gritos (1893-1967)

 

A Dorothy Parker se la describe por su humor mordaz, sus excentricidades, sus intentos de suicidio, su alcoholismo. Buena parte de las reseñas de sus obras relegan a un segundo plano sus características literarias en favor de su activismo político y su feminismo. La vida de un escritor es inseparable de su producción artística, cierto, pero si llevamos esta práctica al extremo se corre el riesgo de convertir su vida en un cliché y banalizar su obra.

Los cuentos de Dorothy Parker critican el entonces considerado ideal estilo de vida americano, la sumisión y los convencionalismos que asfixiaban a las mujeres de la época, y sacan a la luz la terrible soledad y angustia que se escondían bajo las luces, la velocidad y el estruendo de las grandes urbes. Pero la suya no es una obra caduca; sus denuncias, sus gritos, aún tienen vigencia en nuestros días; la suya es una obra sorprendentemente actual, que trasciende (como siempre consigue la buena literatura) a una época y sociedad determinadas.

Y sí, sus protagonistas son mayoritariamente mujeres, pero sería injusto constreñir su producción a una literatura para mujeres o a un fin exclusivamente feminista; igual que nadie osaría hacerlo con Madame Bovary, de Flaubert o Casa de muñecas, de Ibsen, a pesar de las denuncias que contienen.

La suya es una escritura inteligente que muestra al lector, con guiños y pinceladas leves, el drama escondido bajo la superficialidad de los personajes, situaciones y escenarios. Beatriz Cortel. Clic para tuitear

Los cuentos de Dorothy Parker poseen una voz propia y personalísima, reconocible por su fuerza desde las primeras líneas. Sus inicios son directos y concisos e introducen de golpe al lector en la compleja situación y psicología de su protagonista. La suya es una escritura inteligente que muestra al lector, con guiños y pinceladas leves, el drama escondido bajo la superficialidad de los personajes, situaciones y escenarios. Sus diálogos muestran el miedo a la soledad de sus protagonistas y la incomunicación entre los personajes, que utilizan las palabras para camuflar sus verdaderos sentimientos más que para expresarse.

En los gritos de Dorothy Parker está contenido el germen de los grandes problemas de nuestra civilización actual. Por eso nos resulta tan moderna y cercana. No es habitual la lucidez con la que supo analizar la sociedad en la que vivió. La autora siempre fue una inadaptada, lo que le proporcionó perspectiva.

Pero sus cuentos no son ningún manual de sociología, todo lo contrario, disfrazan toda su complejidad con un lenguaje cercano e historias y personajes corrientes. La furia de sus gritos se dulcifica con la ternura que destilan sus personajes frágiles, incapaces de encontrar una salida. Y es en ese conformismo triste donde radica el verdadero drama de sus cuentos, auténticos gritos desesperados.

 

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