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El género de detectives

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El género de detectives

Dos autores representan cambios importantes en la naturaleza del género de detectives en el siglo XX: Raymond Chandler con el personaje de Philip Marlowe y Dashiell Hammett con el de Sam Spade. Estos cambios suponen abandonar el modelo clásico del detective magistral para adoptar un modelo más «cotidiano», acorde con crímenes incomprensibles.

Los detectives clásicos como C. Auguste Dupin, Sherlock Holmes y Hércules Poirot utilizan el raciocinio, el intelecto y la creatividad, poniéndose en la mente del criminal. En el Walter Hartright de Collins se mezclan esas virtudes con una formación jurídica. En la narración clásica, el detective anuncia la solución y explica el razonamiento que le llevó hasta ella.

La primera vez que Raymond Chandler utilizó el personaje de Philip Marlowe fue en una historia corta, El confidente (1934), aunque aún no desarrolla las características que conoceremos en novelas posteriores.

El sueño eterno (1939) encierra cambios que reflejan el mundo de redes corruptas en que fue escrito. Se trata de la era posterior a la prohibición en Estados Unidos (la época de la llamada «Ley seca», de 1920 a 1933), en la que existen tramas criminales y redes oficiales. Las zonas grises intermedias permiten la existencia del detective Philip Marlowe. Y el espacio urbano gris y claustrofóbico es un elemento esencial en la historia. Ambientada en el sur de California, la trama podría tener lugar en cualquier ciudad grande, ya que no hay exteriores. Las habitaciones, coches o cabinas telefónicas muestran una serie de compartimentos divididos y desconectados donde se desarrollan las acciones.

Como ocurre con Sam Spade, el contraste de Marlowe con la escuela detectivesca de Sherlock Holmes (en el que es esencial su intelecto) es un factor muy significativo en la importancia literaria de la novela.

El sueño eterno es la primera aventura de Marlowe. La novela no presenta al personaje, sino que comienza directamente con la investigación en curso. Este detalle es muy importante para comprender la naturaleza del mundo y del protagonista, un héroe que solo entra en acción cuando hay un crimen que resolver. No sabemos nada de su pasado, lo conocemos volviendo a su oficina, una señal de que la pista que estaba siguiendo se ha agotado. En el detective se combinan fallos y aciertos. Es bebedor, parece tener facilidad para recibir palizas (tanto de hombres como de mujeres) y, al mismo tiempo, mantiene su autoridad y da la impresión de ser capaz de sortear serenamente los vaivenes del caso hasta dar con la solución. Como ocurre con Sam Spade, el contraste de Marlowe con la escuela detectivesca de Sherlock Holmes (en el que es esencial su intelecto) es un factor muy significativo en la importancia literaria de la novela.

En El largo adiós (1953), obra considerada de madurez, después de ayudar a Terry Lenox a escapar de México, Philip Marlowe descubre que quizá ha ayudado a un asesino. Lenox se suicida y el detective queda inmerso en un montón de problemas sin resolver y responsabilidades póstumas. La novela se presenta como un puzle (algo habitual en Chandler), lo que permite observar a la sociedad de forma más amplia y presentarla como hastiada. La búsqueda de Marlowe lo lleva a un mundo ocioso y corrupto en Idle Valley. Alejando al personaje de los barrios bajos, el autor se permite entonces referencias cultas a Flaubert. Y se considera que este detalle abrió propósitos literarios más serios en el género policiaco.

Junto con el de Raymond Chandler, el nombre de Dashiell Hammett es sinónimo también de cambio en la novela de misterio, con el abandono del modelo clásico del detective magistral. @isionperez Clic para tuitear

El escritor argentino Osvaldo Soriano homenajea El largo adiós y a Philip Marlowe utilizándolo como coprotagonista en su novela Triste, solitario y final, de 1973. En ella el detective ya está acabado y debe resolver el olvido de Stan Laurel por parte de Hollywood.

Junto con el de Raymond Chandler, el nombre de Dashiell Hammett es sinónimo también de cambio en la novela de misterio, con el abandono del modelo clásico del detective magistral. A este cambio contribuyen el rápido crecimiento de la vida urbana, los grandes negocios y la corrupción, que caracterizan la época que siguió a la Primera Guerra Mundial en Norteamérica. Ampliando el campo de acción de la novela de detectives, Hammett introduce a lo largo de su obra una serie de protagonistas y de escenarios reales y ficticios con descripciones muy abiertas. El estilo de sus tramas criminales tiende a ser enrevesado y da pie a giros y contragiros, en contraste con la corrupción que lo envuelve todo, típica de Chandler.

El halcón maltés (1930) refleja esa compleja naturaleza. Viene a ser una fusión de todas las historias de detectives en la que los elementos del pasado del género se combinan con escenas de acción y aventura.

En la serie de protagonistas del género, el personaje de Hammett, Sam Spade, es único. Es inflexible e irónico. Se mueve en un mundo sórdido y violento en el que todos los personajes son egoístas, deshonestos, pérfidos y traicioneros. Tiene tendencia a hacer deducciones magistrales, en la línea de Sherlock Holmes o Dupin, pero también tiene tendencia a armar camorra, soltar maldiciones o bajarles los humos a los matones que son arquetipos de la narrativa de misterio. El halcón maltés (1930) refleja esa compleja naturaleza. Viene a ser una fusión de todas las historias de detectives en las que los elementos del pasado del género se combinan con escenas de acción y aventura, representadas en un mundo en el que ser venerable solo sirve para acabar desvalijado o asesinado.

Además de en El halcón maltés, Hammett escribió sobre el famoso detective los relatos Demasiados han vivido, Solo pueden colgarte una vez y Un tal Samuel Spade, publicados originalmente en The American Magazine en 1932.

En la novela negra en general y en la obra de Dashiell Hammett particularmente destacan los detectives de El hombre delgado (1932). El investigador «de siempre» (cuyos ejemplos son Spade y Marlowe) queda relegado y reducido a la invisibilidad cuando no hay crímenes. Si no hay investigación, espera en su despacho que suene el teléfono y haya un nuevo caso. Nick y Nora Charles, protagonistas de El hombre delgado, forman un matrimonio cuya vida social aparece descrita detalladamente. Tienen un perro schnauzer muy fiel, viven en un hotel de lujo y asisten a grandes fiestas, que sirven de telón de fondo de los casos en los que trabajan.

Hammett considera que la corrupción en Estados Unidos está presente en todas partes y en todas las clases sociales y así lo representa.

Hammett considera que la corrupción en Estados Unidos está presente en todas partes y en todas las clases sociales y así lo representa. En El hombre delgado el engaño y la confusión de identidad que son típicos del género se mezclan con las relaciones personales y sociales.

Hammett creó también al agente de la Continental de Cosecha roja, de 1929. No conocemos el nombre del detective, caracterizado sobre todo por una moral ambigua.

El agente de la Continental, Sam Spade y Philip Marlowe, entre otros, darían origen al subgénero denominado hard boiled, aquel donde un detective de carácter rudo y que recurre a la violencia es presentado en un ambiente lleno de acción.

Debemos recordar en los inicios de la novela de detectives tal como la conocemos, la influencia de los personajes que aparecían en una revista, Black Mask, que se publicaba en Estados Unidos en la década de 1920. En ella los detectives privados tenían un carácter pesimista y cínico y vivían en una sociedad corrupta.

 

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