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«El poder y la palabra» de George Orwell

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El poder y la palabra de George Orwell

George Orwell va más allá de la figura del gran escritor que todos conocemos. Si bien todos afirmamos que su papel en la literatura ha sido imprescindible y que el mundo literario estaría más apagado sin su mirada sagaz, crítica y certera, todo este punto de vista y capacidad de analítica tiene un origen y una consecuencia. Y es que, Arthur Eric Blair, como de verdad se llamaba la persona, fue un idealista y, como tal, dedicó su vida a luchar por los sueños en los que creía. La base de sus pensamientos, reflexiones y moralidad aparecen reflejados en El poder y la palabra.

La diosa Fortuna quiso que a George Orwell le tocara dedicar su vida y sus letras a la lucha por la libertad. Tuvo la mala suerte de que le llevó vivir uno de los momentos más convulsos de la historia de la Europa que le acogió. Época de auge de fascismos y totalitarismos en el viejo continente, su periodismo y obra literaria se contagió de su frustración y necesidad de revolución. El poder y la palabra es un compendio de diez ensayos en el que conocemos su manera de pensar al respecto.

El contexto de El poder y la palabra

Para poder entender la relevancia de los ensayos de George Orwell es imprescindible que nos empapemos del contexto de su vida. Nació en el año 1903 y falleció en 1950. Fue un defensor de la libertad a ultranza, pero no solo de facto, sino también de pensamiento. Todo ello exacerbado por tener que convivir en una de las épocas más tenebrosas del panorama político europeo, del cual, ni siquiera tuvo la ocasión de atisbar cómo se diluía e iluminaba con el paso del tiempo.

Fue, ante todo, periodista y escritor. No dudó en utilizar su mayor fuerza, las palabras, para posicionarse a nivel ideológico y moral desde que su voz tuvo un mínimo de eco. Se enfrentó al imperialismo británico y por ello viajó a Birmania durante su juventud. Allí obtendría las experiencias que le llevarían a publicar su primera novela. Por lo que se puede ver que esa fuerza reivindicadora fue el motor de todo su trabajo.

Se posicionó como un socialista democrático después de atravesar penurias económicas en el período que narra en su diario Sin blanca en París y Londres. De todas formas, sus ensayos advierten que no es la ideología perfecta, que, como todas, puede torcerse y ser aprovechada por líderes y sufrida por los ciudadanos que confían en él. Además, el aspecto colectivo del mismo le parecía peligroso. Pensaba que podía terminar también con el arte, al menos el concebido desde el punto de vista individual, que era aquel en el que el escritor creía.

Contempló el auge de los fascismos europeos y tembló de miedo al comprender qué podría significar todo aquello para la literatura y la libertad de pensamiento.

En este mismo sentido, contempló el auge de los fascismos europeos y tembló de miedo al comprender qué podría significar todo aquello para la literatura y la libertad de pensamiento. Se cercioró de que en Alemania y en Italia la producción literaria se había reducido y que los nazis habían encontrado diversión en la quema de todo libro que pareciera mínimamente contrario a su ideología. El silencio de las palabras fue evidente.

Todo ello le llevaría a alistarse en el bando republicano de la Guerra Civil española. A la historia ha pasado la frase que lanzó al viento: alguien tiene que ir a matar fascistas, pero, como todo pensamiento carente de la épica suficiente, la razón por la que tomó esta decisión se ha diluido en el agua de la lluvia que no ha borrado las heridas en España. Él luchaba por la causa de la libertad de pensamiento e individual, lo hacía por el arte y por los escritores como él.

Una lástima, también, que quedara tan decepcionado con la moralidad y la prensa española de izquierdas.

Unos ensayos imprescindibles para poder comprender la obra de George Orwell

La faceta ensayística de George Orwell es brillante, pero son pocos los que la conocen con profundidad. Se trata de una serie de publicaciones que siempre han quedado a la sombra de sus novelas. Por mi parte, también me inicié con su ficción. Sin embargo, tras leer bastante de su producción literaria me picó mucho la curiosidad acerca de qué publicaría cuando se quitara la máscara de escritor y quedara únicamente la del reportero. Así, mi primera conclusión es que para entender esta nueva vertiente de contenido es realmente interesante haber leído previamente parte de su producción novelesca. Hay muchísima relación.

Al fin y al cabo, en sus ensayos encontramos a un George Orwell desnudo. No hay ni un solo velo que cubra sus pensamientos y nos invita a entrar en su mente para conocer las reflexiones y divagaciones que su imaginario realiza. De esta manera, podremos comprender su ideología, las razones que le llevan a actuar y de dónde surgen los miedos y pasiones que guían sus movimientos.

Mientras cualquier persona lee El poder y la palabra descubre ante sus ojos las ideas que posteriormente hicieron surgir algunas de sus novelas más importantes como 1984 o Rebelión en la granja.

Mientras cualquier persona lee El poder y la palabra descubre ante sus ojos las ideas que posteriormente hicieron surgir algunas de sus novelas más importantes como 1984 o Rebelión en la granja. Aparece delante de ti ese propósito que habías interpretado, pero que solo formaba parte de tus pensamientos, pero que ahora se confirmaba gracias a las propias letras de George Orwell. Ahí radica parte de la importancia de El poder y la palabra.

Comunicar, llegar al corazón y a la mente de quienes te leen es hartamente complicado. George Orwell consigue con este compendio un objetivo muy importante. Si bien él mismo reconoce que en ciertos párrafos sus razonamientos se mezclan y surgen incoherencias, el éxito de su mensaje radica en que cualquiera es capaz de comprender el porqué de su mensaje. Este es el elemento fundamental a la hora de comunicar.

De este modo, se trata de un compendio de ensayos que todos aquellos que hayan disfrutado en alguna ocasión del trabajo de George Orwell deberían de leer. Aquí van a obtener una imagen mucho más amplia de sus pensamientos y formas de trabajar, así como conocer a la persona que se encuentra detrás de uno de los libros más importantes del mundo.

Pero también es para todos aquellos que crean en el poder de la palabra, de la verdad y que estén cansados de ser manipulados y usados en el juego de la política. Es una obra que nos permite entender el contexto en el que nos movemos y creo que el último ensayo está fechado en 1942. Tan antiguo y tan actual, al mismo tiempo. George Orwell fue un genio porque su trabajo no se limita a su tiempo, sino que casi un siglo después sigue siendo de actualidad.

En qué se centra George Orwell en El poder y la palabra

Son diez ensayos, cada uno dedicado a una temática distinta, pero siempre con un hilo conductor permanente: la palabra, la manipulación de las opiniones y las motivaciones y la relación de todo ello con la política y los intereses partidistas. En todo este galimatías de ideas, hay dos que sustentarán todo lo demás:

La primera de ellas es la imposible supervivencia de la literatura en un mundo que estuviera colmado por los totalitarismos. Siendo este un pensamiento que le llevó a alistarse en el bando republicano español durante nuestra Guerra Civil, parece evidente que era un ideal por el que estaba dispuesto a morir. Por tanto, mucha de su literatura y escritura se centraría en el mismo a lo largo de toda su vida.

La realidad es que la situación europea no era halagüeña. Contexto que se ha repetido en varias ocasiones en este espacio, pero que siempre merece la pena recalcar. El fascismo se extendía: Alemania, Italia, Rusia, España… En cada uno de estos países (aunque por distintos caminos) se estaba viviendo de manera fugaz un cambio en la dirección de la política. La nueva realidad imponía un modo de pensar y anhelaba terminar con la autonomía individual e intelectual de cada persona.

Claro, esta tesitura para un escritor, para quien su libertad es el motor de su producción creativa y crítica, un contexto como este era lo más parecido a morir en vida. Él sabía que en la escritura la verdad importaba, aunque fuera la verdad de cada uno, pero que con un modo de producción totalitario en el que le indicaban a cada cual como tenía que pensar solo quedaría hueco para la realidad que impusiera el régimen.

George Orwell presenta la palabra como un instrumento, una herramienta de manipulación y control de las acciones, reflexiones y pensamientos. @carbel1994 Clic para tuitear

Cuenta en sus ensayos que en un mundo totalitario, los líderes (por denominarlos de alguna forma) se centran en imponer una forma de pensamiento. Sin embargo, y aquí la parte más curiosa de su razonamiento, no era constante y recurrente en el tiempo, sino que cambiaba según los intereses del país (particulares) de la realidad. Sin tiempo para asentar realidades y sin la posibilidad de creer en nada, si cada día el mundo era distinto, las letras quedaban huérfanas y los escritores, sin energía.

Al hilo de lo anterior aparecen, también, las ideas relacionadas con la creación y destrucción de palabras. Sin entrar a desglosar demasiado su clasificación, porque ya lo haremos en otro artículo, George Orwell afirma en El poder y la palabra que los líderes tratan de manipular a partir del lenguaje. Expresa, como luego se replicaría en 1984, que la palabra es el único vehículo de pensamiento del ser humano y que si se consigue influir en ella y modificarlo a placer, se puede guiar la conciencia de las personas, sus intereses y motivaciones. Controlando el lenguaje puedes controlar el pensamiento.

El autor desarrolla en sus ensayos que, al menos a su juicio, se están eliminando palabras cuyo significado no interesa, pues aporta libertad a la hora de pensar, y modificando otras para que solo contengan el significado que resulte atractivo para quienes manejan los hilos de la sociedad. Esto es, George Orwell presenta la palabra como un instrumento, una herramienta de manipulación y control de las acciones, reflexiones y pensamientos.

Habla de cómo se denomina a los lugares de ciertas maneras cuando su función es totalmente la contraria y siempre pone como ejemplo que el Ministerio de la Paz sea el encargado de declarar las guerras.

Un libro de lectura pausada

No creo que te descubra la pólvora si te digo que El poder y la palabra de George Orwell es un libro que tienes que leer de manera pausada y calmada. Con ganas de entender y comprender y con la mente abierta para tratar de atender, con toda la atención posible, los argumentos que aporta el escritor.

Son diez ensayos distintos. Cada uno de una extensión diferente. No se comprenden con solo leerlos una vez, sino que requieren de pausa, de volver atrás y de ser leídos con la cabeza despejada.

Yo leería una vez los diez ensayos sin tomar ninguna nota. Simplemente disfrutando del argumentario de George Orwell y sintiendo de primera mano las emociones que te transmite.

En este sentido, mi recomendación personal es esta: yo leería una vez los diez ensayos sin tomar ninguna nota. Simplemente disfrutando del argumentario de George Orwell y sintiendo de primera mano las emociones que te transmite. Ya te adelanto que la mayoría serán de frustración.

Una vez que esta primera lectura haya llegado a su fin, realizaría una nueva, más pausada, con un instrumento para subrayar y otro para tomar notas. Esto os servirá para bucear entre los designios de cada una de las enseñanzas que nos brinda el escritor. El poder y la palabra ha sido una de esas lecturas que me alegro mucho de haber leído. Desde luego, cada vez que leo a George Orwell aprendo una barbaridad. Ha sido un escritor fundamental en mi desarrollo personal a muchos niveles.

Hasta aquí la reseña de El poder y la palabra de George Orwell. Espero que te haya gustado y, que al menos en parte, haya conseguido transmitirte las ganas de leerle, aprender sobre el escritor y plantearte las reflexiones que nos dejó su legado. Para mí es uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura y pocas veces he disfrutado tanto leyendo como cuando tengo una de sus obras entre mis manos.

 

 

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