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El realismo sucio y su aparente sencillez

Charles Bukowski, por Graziano Origa (Wikimedia Commons)
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El realismo sucio y su aparente sencillez

¿Simplifica este movimiento literario la tarea creativa? ¿Es el realismo sucio tan simple como parece? ¿Es conveniente para un escritor novel dejarse guiar por las tendencias de esta vertiente? @pedrofresno68 Clic para tuitear

Cada vez con más frecuencia, nuevos escritores se decantan por el denominado “realismo sucio”. Esta tendencia se debe a que, desde un punto de vista estrictamente estético, es “mucho más fácil” escribir una obra siguiendo las pautas establecidas por los representantes de este movimiento: Charles Bukowski, John Fante, Richard Ford, Tobias Wolff, Raymond Carver y Chuck Palahniuk. Pero ¿simplifica este movimiento literario la tarea creativa? ¿Es el realismo sucio tan simple como parece? ¿Es conveniente para un escritor novel dejarse guiar por las tendencias de esta vertiente?

En primer lugar, con el fin de establecer una visión panorámica de esta corriente literaria, conviene familiarizarse con el término “minimalismo”.

El minimalismo consiste en la elección, únicamente, de los aspectos básicos o esenciales de una realidad. Los elementos que no tienen una finalidad estrictamente esencial carecen de utilidad. Reduce al máximo los componentes propios del arte, por esta razón simplifica el proceso creativo.

El realismo sucio es una vertiente del minimalismo. Se caracteriza por su carácter esencial, su precisión y su economía lingüística.

El realismo sucio es una vertiente del minimalismo. Se caracteriza por su carácter esencial, su precisión y su economía lingüística. Esta corriente trata de exponer una realidad tal y como es, basada únicamente en los elementos esenciales y prescindiendo de aquellos otros que pudieran distraer la atención del lector. La descripción tiene un papel muy importante aquí, ya que para exponer una realidad es necesario describirla previamente. Esta descripción debe ser concisa y directa, sin adornos que puedan variar de una forma u otra la precisión de esta realidad. Los sentimientos se muestran de una forma muy superficial, provocando así que el contexto sea el que defina el sentido de la obra. En relación con los personajes y lugares, estos deben ser comunes e incluso vulgares. El lector debe sentirse identificado con las vidas de los personajes y los lugares que estos frecuentan. También tiene una gran importancia la relación escritor-lector, porque hay que tener en cuenta que el sufrimiento, los problemas y las preocupaciones de los personajes deben tener un mínimo de concordancia con los problemas, las preocupaciones y el sufrimiento del lector. Y de una forma u otra, con las preocupaciones del propio autor.

De esta forma, uno se dispone a leer por primera vez, por ejemplo, Mujeres y Hollywood, de Charles Bukowski. Dos de las novelas más destacadas del escritor estadounidense, y como la mayoría de su obra, simples en cuanto a lenguaje y de extensión reducida.

El problema llega tras la “fácil” lectura y su posterior reflexión. Es habitual pensar que este tipo de literatura no presenta complicaciones, que cualquier persona puede sentarse y escribir sus vivencias. Así, tras leer las “simples” historias de Henry Chinaski, una gran cantidad de escritores se aventuran en el mundo del realismo sucio tratando de emular a su máximo representante.

Esta literatura necesita fuerza, carácter y lucha. Necesita lidiar con las influencias sociales y tener siempre presente el valor de la realidad.

Bien sabemos que este movimiento literario rechaza cualquier tipo de adorno que distorsione la realidad. Obviamente, las narraciones requieren precisión y un enfoque plenamente esencial, pero por otro lado, sería un error convencernos de que puede ser fácil crear una obra de este estilo. Esta literatura necesita fuerza, carácter y lucha. Necesita lidiar con las influencias sociales y tener siempre presente el valor de la realidad. Es una escritura realmente directa, la mayoría de las veces sin filtro. Además, es necesario poseer unos conocimientos sociales para hacer un uso adecuado de la crítica, acercar la obra al lector y familiarizarse con sus preocupaciones.

Dicho esto, debemos admitir que este movimiento no presenta los esfuerzos lingüísticos o literarios que puede presentar cualquier otro. Hace uso de un lenguaje esencial y asequible que nos puede hacer pensar que estamos preparados, pero en este caso, la dificultad va más allá de lo estrictamente superficial. Es necesario plasmar ideas concisas y dejar que el contexto hable por sí mismo. Y, sobre todo, es necesario poseer cierta fuerza expresiva que no se adquiere con el estudio. Por esta razón, antes de introducirnos en esta vertiente literaria debemos comprobar si somos capaces de trabajar de acuerdo con las reglas del minimalismo. Y más importante aún, debemos comprobar si nuestro propio carácter encaja con los principios del realismo sucio. Aunque parezca imposible, sí, también es una cuestión de carácter.

 

Imagen: Charles Bukowski, por Graziano Origa (Wikimedia Commons) (CC BY-SA 3.0)

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