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El ritmo, sí, el ritmo

Hablemos de estilo literario

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El ritmo, sí, el ritmo

Martin Amis es un tipo rubio, tímido y bajito, según dicen, que escribe sobre el dolor, el sufrimiento y la humillación. Alguien profundamente comprometido con lo social que narra lo grave con un admirable manejo del lenguaje cómico y satírico. En palabras suyas: «El estilo revela la forma en que vemos las cosas y la elección del tema está determinada por el espíritu».

Es decir, que al estilo lo preceden inquietudes o intereses propios de carácter íntimo. Después, esos intereses cobran carta de naturaleza —se reconocen— al ser expresados; a la forma como se expresan, diría yo.

En Martin Amis hay sinónimos, adjetivos, inventiva, profundidad, brillantez, ritmo, música, y como marca de fábrica, una vis a vis con el lector a modo de ruptura de la cuarta pared. Es algo así como su especialidad.

House of Cards presenta una marca similar: un coche frena antes de que ninguna imagen asalte la pantalla. Se oye un golpe y el quejido de un perro. En pantalón, camisa y tirantes, sale de su casa Frank Underwood; mientras, el vehículo escapa. El hombre llega hasta el animal que yace moribundo y reconoce a la mascota de la casa vecina. «Alguien tiene que hacer lo necesario, aunque sea desagradable», dice mirando a cámara, a los ojos del espectador. De nuevo, una magistral ruptura de la cuarta pared.

… en esto del estilo hay poco de mística y mucho de técnica, de aprendizaje.

Ser consciente de a dónde vas

Pero hemos venido a buscar el estilo. El tuyo. Martin Amis tiene el suyo, Clarice Lispector, Lucia Berlin o Eloy Tizón, igual. Son estilos que suenan y que, cuando ya te has ido, siguen sonando en tu cabeza. Y tú querrías sonar igual.  Aspiras a ser diferente. Singular.

Te hablo de ellos porque en esto del estilo hay poco de mística y mucho de técnica, de aprendizaje. Pero antes de pensar si tienes o no estilo o cuál es el tuyo…

  1. ¿Puedes enunciar el meollo de lo que cuentas en una simple oración?
  2. ¿Puedes desarrollar ese núcleo en otras palabras y completarlo un poco más?
  3. ¿Puedes ofrecer una analogía, imagen o metáfora que ayude a entender qué quieres decir?
  4. ¿Y poner un ejemplo que provenga de tu experiencia?

«Primero, ser claro; segundo, escribir bien; tercero, hacer arte: esa es la progresión. En un texto con carencias o que no comunica ideas de forma eficaz, difícilmente se detectará ese algo llamado estilo». @marianRGK Clic para tuitear

Primero, ser claro; segundo, escribir bien; tercero, hacer arte: esa es la progresión. En un texto con carencias o que no comunica ideas de forma eficaz, difícilmente se detectará ese algo llamado estilo. No va de alambicar por alambicar ni de ponerse interesante utilizando palabras de cinco euros.

Una frase corta. Una. Corta. Dos palabras separadas por un punto: dos hachazos. Una frase media con un par de copulativas, tal vez con un inciso, una breve subordinada. De nuevo una frase corta y otra media con una subordinada un poco más extensa. El ritmo crece y toma velocidad; y cuando has concentrado interés suficiente y sabes que el lector no se va a ir, le ofreces un tramo extenso, rebosante de energía, impetuoso como las aguas que bajan brincando desde lo alto de la montaña.

Este párrafo es una versión muy libre de la nota de Gary Provost que circula por Internet y que vale la pena consultar, exponente claro de lo que llamamos ritmo literario. Gary Provost es experto en dotar de música a los textos.

¿Cómo podríamos hablar de estilo sin hablar de ritmo? ¿Habrá estilo sin él? Sujeto, verbo y predicado escueto. Sujeto, verbo y predicado escueto. Sujeto, verbo y predicado escueto. De ser esa la fórmula, hablaríamos de estilo cortocircuitado, exasperante, poco o nada invitador; menos aún, literario.

Qué hace la norma en todo esto

No se trata de que quien escribe deba someterse a alguna, sino de que la propia norma sirva al estilo del escritor. Ahora bien, ¿podemos prescindir al completo de ella? No lo sé. ¿Podemos hacer una tortilla francesa sin huevos? Tendríamos que empezar por cambiarle el nombre.

Parece aconsejable, primero, conocerla; después transgredirla. Entonces, sí, hablar de estilo. La literatura está llena de transgresiones llenas de sentido.

Particularmente, te sugiero:

  • Haz combinaciones
  • Arma metáforas insólitas
  • Busca comparaciones novedosas
  • Investiga las palabras, asegúrate de que dicen lo que quieres decir
  • Conócete, hablas de ti: a tu pesar, hablas de ti
  • Revisa, repasa, dilo de forma más simple; seguro que es posible
  • Roba, chúpale a la vida
  • Ve más allá del texto
  • ¿Seduces a quien te lee? Piensa: ¿te seduces a ti mismo?
  • Haz literatura
  • Añádele música
  • Produce belleza
  • Y piensa: ¿por qué tendrías que hacer caso de esto que lees?

Tu estilo se encuentra ahí, agazapado tras las réplicas a cada uno de estos mandatos.

Seguimos investigando.

 

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