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Eso lo he visto antes: Aquaman

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Eso lo he visto antes: Aquaman

No me extraña que le hayan dado el papel de Aquaman a Jason Momoa, con la de sueños húmedos que este hombre habrá provocado desde que se hizo famoso como Khal Drogo, señor de los dothraki en Juego de Tronos. Humedad más congruente que nunca, pues hablamos del rey de la Atlántida, señor de las mareas y de los fondos abisales, entre otros títulos. Y trasunto de Poseidón, claro. Pero esta vez no voy a buscar en la mitología la inspiración de Aquaman, un personaje de DC Comics creado en 1941 y que estrenará película a finales de 2018. Vamos a bucear en la historia.

En la foto promocional de Momoa que ilustra este artículo no solo vemos a un soberano atlante o a un Neptuno con rasgos polinesios. Lo que aparece, sin lugar a dudas, es un gladiador, pero el menos gladiador de todos porque no usaba espada, la gladius. Y es que este tipo de luchador no se inspiraba en un guerrero, sino en un pescador: es un retiarius, «portador de la red», con su tridente o, en origen, chuzo de pesca. Pero lo que nos interesa de su panoplia es la armadura del brazo, que parece la cola de una langosta. Su nombre es lorica manica y la usaron diferentes tipos de gladiadores, aunque sea inseparable de la imagen del reciario. Lo que distingue la manica del Aquaman de Momoa de la histórica es que, en el caso del retiarius, esta cubría el brazo izquierdo y protegía el hombro con una placa metálica llamada galerus.

… de entre la panoplia de los gladiadores, solo la manica, la escasa defensa del reciario, hizo el camino inverso: de los anfiteatros a los campos de batalla.

Durante la historia de los juegos gladiatorios, los diferentes tipos de luchadores fueron creados a partir de las legiones romanas y sus enemigos. Así tenemos al murmillo, un gladiador con la espada corta (gladius) y el escudo de teja (scutum) de un legionario; o el samnita, recuerdo de un pueblo itálico enconado enemigo de la República; o el hoplomaco, degeneración de los falangitas helenísticos; o el essedarius, que luchaba sobre un carro britano… Pero de entre la panoplia de los gladiadores, solo la manica, la escasa defensa del reciario, hizo el camino inverso: de los anfiteatros a los campos de batalla.

Ilustración por Angus McBride. Osprey Publishing

Cuando Trajano se lanza en el siglo II a la conquista de Dacia, hoy Rumanía, ha de enfrentarse a un arma de una eficacia mortífera, la falx dacica, una angosta guadaña vertical embutida en una empuñadura a dos manos que podía rebanar un scutum, fabricado en madera y cuero, igual que si fuera una hogaza. Con la falx, los dacios amputaban piernas y brazos romanos como quien va de siega. La solución fue cuádruple: ampliar los guardanucas de los cascos, coronar la calota con una cruceta, proteger las espinillas con grebas y adoptar la manica para el brazo que empuñaba la espada. El ilustrador militar Angus McBride nos lo cuenta mejor en la escena de un combate entre romanos y dacios que acompaña a estos párrafos. El refuerzo psicológico que esa armadura tendría en las legiones trajanas seguramente ayudó a la conquista de Dacia.

«Así que ya sabemos dónde hemos visto antes la 'lorica manica' de Aquaman: en la historia de Roma. Y es que, para saber, solo hay que mirar con ganas de ver». @JjPicos Clic para tuitear

Ilustración por Christa Hook. Osprey Publishing

Pero esa no fue la última vez que los ejércitos de Roma usaron la lorica manica. En su frontera oriental, la infantería legionaria llevaba siglos enfrentándose a partos, sármatas y, más tarde, a los persas sasánidas. Todos estos pueblos contaban con escuadrones de caballería acorazada que los romanos adoptaron bajo el nombre de catafractos y clibanarios. En su muy recomendable novela histórica El conde Belisario, ambientada en el reinado de Justiniano, Robert Graves afirma que en las cargas de aquellos jinetes del Bajo Imperio ya galopaba la Edad Media: «Belisario es un comandante cristiano de caballeros con cota de malla, casi todos de origen bárbaro, cuyas proezas individuales rivalizan con las de los héroes del rey Arturo». En la ilustración de Christa Hook vemos a estos «caballeros» desfilar junto al arco de Constantino con manicas en ambos brazos. Y sí, son romanos, pero de mediados del siglo IV.

Así que ya sabemos dónde hemos visto antes la lorica manica de Aquaman: en la historia de Roma. Y es que, para saber, solo hay que mirar con ganas de ver. ¿A que ahora mirarás a los superhéroes con otros ojos? Pues tengo más…

 

Este artículo fue publicado en el n.º 9 de Capítulo 1.

 

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