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Eso lo he visto antes: Lobezno

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Eso lo he visto antes: Lobezno

Aparte de su puro (cuando los superhéroes aún podían fumar, claro), su alimonado carácter y su rictus a lo Clint Eastwood, ¿qué caracteriza a Lobezno? Los seguidores de la saga de los X-Men no tendrán dudas: su esqueleto y sus garras de adamantium, un mineral recurrente en el universo de Marvel. Pero el primero que lo usó no fue el enfurruñado miembro de la Patrulla X, sino un supervillano, Ultron, que vistió una armadura de ese material en el verano de 1969. Tuvo que pasar calor.

Eso lo he visto antes: Lobezno
Ultron, pionero Marvel del adamantio

La lista de beneficiarios del adamantio es larga, por eso bastará con recordar a media docena de ellos: el mutante Gambito y su vara; los huesos de Dama Mortal y Dientes de Sable; el cráneo de Hammerhead; un juego de brazos de Octopus, y uno de los laboratorios de Mr. Fantástico. Ya se ve que es un material muy versátil. Hay quien que cree que el escudo del Capitán América también es adamantino, pero no, está forjado en vibranio, metal que se extrae en la región africana de Wakanda, gobernada por Pantera Negra, cuyas mallas también son vibránicas.

¿Qué caracteriza al adamantium? Su extrema dureza, reflejada en un nombre de etimología griega, adamas, «indomable», raíz que también está en el «diamante» de los latinos.

¿Qué caracteriza al adamantium? Su extrema dureza, reflejada en un nombre de etimología griega, adamas, «indomable», raíz que también está en el «diamante» de los latinos. Así nos vamos acercando a su origen, que no está en la imaginación de los guionistas marvelianos, sino milenios, casi eones, atrás. En medio, Tolkien forjó con adamantium uno de los tres Anillos de los Elfos, el llamado Nenya; Jonathan Swift lo usó para la base magnética de la isla aérea y gulliveriana de Laputa; John Milton imaginó adamantinas las puertas del Infierno de su Paraíso perdido, como las armaduras de Satán y de los arcángeles; en los romances medievales sobre Alejandro Magno, el conquistador macedonio manda construir con ese metal las Puertas Caspias, con las que contiene a los bíblicos invasores del país de Magog, acaudillados por el infame rey Gog; no lejos de aquella monumental defensa, en una ladera del Cáucaso, Prometeo fue encadenado con los eslabones de adamantium que forjó Hefesto o, al menos, eso nos cuenta el autor de la tragedia Prometeo encadenado, atribuida a Esquilo.

Eso lo he visto antes: Lobezno
La sica adamantina del Perseo de Cellini

Es el dramaturgo griego quien nos muestra el camino a los mitos, donde el adamantio está en la hoz dentada con la que Crono emasculó a su padre Urano. Gea, la Tierra, que era su madre, también fue su cómplice: para que su hijo se hiciera con el trono de los Primordiales creó el indestructible mineral y forjó la hoz. Y también encontramos adamantium en la sica con la que Perseo decapitó a Medusa.

… también encontramos adamantium en la sica con la que Perseo decapitó a Medusa.

Para terminar, vamos a invitar de nuevo a Hefesto, el herrero divino. Nada más nacer, la soberbia Hera lanzó un soberano aullido al ver la criatura tan fea que había parido; de ahí que lo lanzase por una ventana de su palacio y que el pobre Hefestito cruzase el éter, cayese en la Tierra y se rompiera las piernecitas. Años después, cuando ya era un consumado forjador, el cojo Hefesto les regaló a sus divinos parientes once tronos de oro. Incluso fabricó uno para su madre. Así era él, feo por fuera, pero hermoso por dentro, sin hueco para el rencor. Pero cuando Hera se sentó en su flamante sitial, unas serpenteantes cadenas de adamantium sujetaron sus tobillos, sus muñecas y su cuello.
La diosa boqueaba y el icor dorado que fluye por las venas de los olímpicos se le embalsó en los pies y las manos. Tan indomable era el adamantium que podía domar a los dioses. Los ruegos de Zeus y los demás divinos no ablandaron el resentido corazón del dios tullido de renegrido pellejo y chamuscadas cerdas, que regresó a su fragua del Etna sin liberar a la desmadrada. Solo Dioniso pudo torcer la voluntad del futuro Vulcano con halagos y vino. El herrero la soltó y Zeus le concedió la mano de Afrodita, que se quedó ojiplática como búha de parto ante tan desequilibrada recompensa. Parece que también era adamantina la red con la que Hefesto cazó a su infiel esposa en adulterio flagrante con Ares.

… ¿de dónde sale el nombre de uno de los artistas más exitosos y guapetes de aquellos que se llamaron Nuevos románticos?

Eso lo he visto antes: Lobezno
Adam Ant, voluntad de adam-ant-io

Cojamos ahora el primer agujero de gusano que pase para caer en el siglo XX. Esta va para los más ochenteros: ¿de dónde sale el nombre de uno de los artistas más exitosos y guapetes de aquellos que se llamaron Nuevos románticos? Hablo de Adam Ant, que no es Adán Hormiga, sino ¡Adamant! Y es que cuentan en Internet (como para fiarse) que el artista, aquejado de trastorno bipolar, sufrió una sobredosis de pastillas que le llevó a una clínica de desintoxicación; tras el alta médica, creyó que tal pseudónimo le vendría muy bien para mostrar al mundo lo adamantino de su propósito de enmienda.

«Así que ya sabemos dónde hemos visto antes el adamantium de Lobezno: en la mitología. Y es que, para saber, solo hay que mirar con ganas de ver». @JjPicos Clic para tuitear

Así que ya sabemos dónde hemos visto antes el adamantium de Lobezno: en la mitología. Y es que, para saber, solo hay que mirar con ganas de ver. ¿A que ahora mirarás a los superhéroes con otros ojos? Pues tengo más…

 

Este artículo fue publicado en el n.º 8 de Capítulo 1.

 

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