La primera revista para escritores

«Eva» (Falcó #2), de Arturo Pérez-Reverte

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Eva, de Arturo Pérez-Reverte

Alguien dijo una vez que las segundas partes nunca fueron buenas. Palabras con las que nunca he estado de acuerdo. Porque si bien es cierto que hay historias cerradas que a duras penas pueden aguantar una secuela, existen personajes que te piden como escritor y como lector conocer un poco más sobre ellos. Este es el caso de Falcó, el último protagonista de Arturo Pérez-Reverte.

El ambiente de la Guerra Civil española

De un tiempo a esta parte me he visto enamorado por el ambiente de la Guerra Civil española. Es el conflicto que hoy en día más me atrae. Razones hay muchas, pero creo que el hecho de que sea un tema tan tabú en España y que la sociedad se muestre tantas décadas después polarizada, mostrando heridas y tomando como propia una causa que, personalmente, habría que enfocar de otra manera, es lo que más me interesa.

Por ello, en los últimos meses me he decantado mucho por la lectura de obras ambientadas en ese período. He tenido la posibilidad de leer a diferentes escritores aportando su punto de vista del conflicto, y de todos ellos puedo decir que yo me quedo con Arturo Pérez-Reverte.

El escritor con quien tengo el placer de compartir lugar de nacimiento me ha mostrado la visión que a mí me ha parecido más ilustrativa y efectiva. Él habla de personas y deja a un lado la política y a los generales que utilizan al resto del país como meros peones. Se centra en lo importante, en todas esas vidas que trataron de sobrevivir con la Guerra Civil como mero telón de fondo, como una amalgama de circunstancias que ni les va ni les viene, pero que les ha hecho decantarse por un color por casualidad.

Sufrimiento, miseria, hambre, dolor… son muchos los sustantivos que pueden emplearse para describir el mundo que refleja Arturo Pérez-Reverte en su obra, una serie de realidades que, casualmente, chocan directamente con emociones positivas como la lealtad, el compañerismo, la fe en la causa. Un reflejo de lo que es el ser humano. Mucho corazón y emoción. Dos realidades que en demasiadas ocasiones pueden suponerle una sentencia a muerte.

Una historia de personajes

«Eva» es una historia de personajes. Una visión subjetiva de un mundo gobernado por quienes se mueven mejor en el caos y conflicto. @carbel1994 Clic para tuitear

Como te decía en el apartado anterior, Eva es una historia de personajes. Una visión subjetiva de un mundo gobernado por quienes se mueven mejor en el caos y conflicto. Dejando a un lado a Falcó, protagonista de la novela y del que tenemos claro que su única meta por ahora en la vida es sobrevivir un día más, y a Eva, que  a pesar de dar nombre a la obra tiene un peso bastante escaso en la misma, es en el resto de personas donde hay que fijar la atención principal.

Son humanos y creo que es importante recalcarlo. Cuando uno echa la mirada atrás y observa un conflicto de la talla de la Guerra Civil española, tiende a dejarse guiar por su propia ideología y punto de vista ante lo que sucedió. Mientras que un bando estaba conformado por héroes, en el otro se encontraban traidores, malas personas, pensamientos con ideologías equivocadas… con indiferencia de cuántas franjas rojas tuviera su bandera. Sin embargo, yo creo que esta visión del mundo está radicalmente confundida.

En ambos bandos había personas. En muchos casos, jóvenes con ilusión y fe en sus ideas que no se percataban de que no eran más que peones en el tablero de ajedrez de alguien que sí que ganaría una gloria, gloria de la que también se les sería privaría en caso de terminar como triunfadores del conflicto. Personas que puede que ni siquiera tuvieran fe en nada, pero la vida les había colocado en medio de la partida, en un lado con el que ni siquiera simpatizaban y no tenían nada más que opinar.

Si hay una palabra para describir esta novela y a sus personajes, esta es humanidad.

Es en todo este embrollo donde aparecen las grandes personas. Eva quiere ser un reflejo de ello. Pues si hay una palabra para describir esta novela y a sus personajes, esta es humanidad. Y no quiero que suene pretencioso, pero es que es difícil disfrutar de esta novela y no darse cuenta de este detalle. Marineros de bandos opuestos, destinados a matarse cuando el tiempo se acabe y que son capaces de compartir un trago; capitanes de barco que se respetan, que, si pudieran, rechazarían el conflicto, que se piden consejo mutuo y se sostienen la mirada como solo dos personas que se ven reflejados en el otro son capaces de hacer.

Después de todo, esta es una historia de valores, de moral y de ética. Y todo ello no depende de colores, uniformes o por qué luches, sino de la manera en la que lo haces, de la forma en que tratas a quien tienes enfrente, de que te percates de que hay realidades que van más allá de ninguna guerra.

Me parece maravilloso y valiente a partes iguales que Arturo Pérez-Reverte sea capaz de mostrar una realidad en la que ambas partes se percaten de que son semejantes, donde no hay víctimas ni verdugos, donde solo existe el dolor y la crueldad de una guerra más en la lista de la humanidad.

Todos tenemos que aprender a sobrevivir

A su manera, la enseñanza de Eva es que todos tenemos que aprender a sobrevivir. Las circunstancias en las que cada uno lo hacemos son diversas y, por supuesto, mucho menos duras de lo que se muestra en una novela en la que en cada momento está en juego la vida, cuando esta, además, no tiene valor alguno. Sin embargo, si somos capaces de mirar un poco más allá, si somos lo suficientemente valientes como para extraer la lección que se muestra de fondo, cuando acabemos de leer esta historia no miraremos el mundo de la misma manera.

Quizá sea solo yo, todo hay que decirlo. Una persona que no ha atravesado sus mejores momentos en los últimos meses. Que se ha sentido perdido, destartalado, avergonzado en parte de sí mismo e, incluso, con miedo de enfrentarse al mundo real. Puede que quizá sea solo yo, es verdad, pero terminar esta novela me ha enseñado que el mundo sigue siendo una jauría, que puede que tus sombras hoy no actúen con fusiles y que sus disparos no sean en forma de bala, pero que el mundo es un lugar en el que hay que aprender a estar, que nadie regala nada, que un error no te deja fuera de combate y que, si quieres vivir, la única manera posible es continuar hacia delante sin aspavientos.

En este mundo en el que parece que un paso en falso te condena, en el que la libertad de expresión choca de manera directa con censuras de pensamiento y movimientos que tratan de imponer modelos de pensamiento, tenemos que saber cómo forjar nuestro propio hueco en este espacio.

Todos tenemos que aprender a sobrevivir. En este mundo en el que parece que un paso en falso te condena, en el que la libertad de expresión choca de manera directa con censuras de pensamiento y movimientos que tratan de imponer modelos de pensamiento, tenemos que saber cómo forjar nuestro propio hueco en este espacio. Una tarea que no es en absoluto fácil, tampoco grata, pero que hasta que no consigamos no estaremos en paz con nosotros mismos.

Lo importante no es el final, sino el camino

El final de Eva aparece claro desde el principio. No es una novela que te vaya a sorprender por los giros de trama que contiene. Es cierto que se producen a lo largo de sus páginas ciertos vaivenes inesperados, pero ser capaz de contemplar, a grandes rasgos, el epílogo de la obra, no es complicado.

Puede que en este aspecto no cuente con el apoyo de muchos compañeros lectores, pero esto es algo que me gusta. A nivel meramente personal, soy de los que piensan que los finales están sobrevalorados; que nos empeñamos en calificar la calidad o no de una obra a partir de sus últimas páginas, que tienen un peso demasiado elevado en la valoración personal. Y eso es terrible, pues historias que nos acompañan, mecen y emocionan como nadie, son capaces de caer en el olvido a causa de un traspiés en el epílogo.

El final es esperado, pero aceptable. Un lugar al que aguardas llegar, sin prisa.

No es el caso de Eva. Eso de antemano. El final es esperado, pero aceptable. Un lugar al que aguardas llegar, sin prisa, con la conciencia de que el verdadero estallido debería producirse en la tercera entrega de esta trilogía.

En esta tesitura, quiero recalcar que he disfrutado de todos los capítulos. Que la experiencia de lectura de Eva fue multicanal. Comencé disfrutando de ella en forma de audiolibro en la aplicación de Storytel y que, por cuestiones meramente personales, no terminé de enamorarme de esta manera de conocer la historia y pasé por caja para comprar el libro en formato digital. Momento a partir del cual todo fue una montaña rusa de emociones, de sensaciones encontradas y de reflejos de uno mismo en personajes que atraviesan realidades radicalmente distintas.

Después de todo, la mitad del libro la leí del tirón. Me acompañó en un viaje en tren. Amenizó un trayecto en el que varios días de escaso sueño amenazaban con plegar mis párpados y se tornó una obra que actuó como la mejor de las cafeínas.

La trama de la novela

Resulta extraño alcanzar este punto en la reseña y percatarse de que hasta este momento no te he hablado de la trama. Sin embargo, ¿qué espacio puede tener esta en un lugar como este blog si no hay verdad que hable con más fuerza que la de las emociones? Transmitirte cómo me ha hecho sentir, todo lo que he aprendido de ella, cada detalle que se va a quedar conmigo, es mucho más importante.

Aun así, soy consciente de que como lector pueda interesarte la trama que abarca la novela. No tiene demasiado misterio. Falcó viaja a Tánger para resolver el conflicto que existe con un barco republicano que pide asilo político en el país. La casualidad, la ironía y las dudas alcanzarán su determinación cuando descubra que una de las personas al mando del navío en cuestión es Eva.

A partir de este momento, comenzará el juego del gato y el ratón. Un barco nacional atracado a su vera, aguardando cualquier movimiento del republicano para hundirlo sin violar los tratados internacionales. Una partida de ajedrez que disfrutará tu alma templada y que pondrá en valor a tu mente, en una carrera contrarreloj en la que trates de atisbar cómo resolverías tú la situación si te encontraras en cualquiera de los dos bandos.

Conclusiones

Eva me ha encantado como historia. Se trata de una de esas novelas que no deja indiferente a nadie. Una obra que si te atrae lo más mínimo el conflicto de la Guerra Civil española, entonces es un obligatorio. Desde luego, yo no he encontrado nunca una trilogía que refleje de una manera tan acertada el factor humano que historiadores y políticos se empeñan en borrar de este conflicto.

 

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