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«Jardín de flores curiosas»

(con sus fantasmas, visiones, trasgos y alguna que otra locura)

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«Jardín de flores curiosas» (con sus fantasmas, visiones, trasgos y alguna que otra locura)

Felipe II

Curioso resulta saber que en tiempos del rey Prudente se dejaran ver por el mundo tantos majaras y tantos seres extraños tenidos por verdaderos, salidos, eso sí, al menos la mayor parte, de la imaginación de un supuesto y galante ingenuo, mago de las palabras, atronador y precursor de locuras, incansable, como fue Antonio de Torquemada.

Autor de otras obras como la Historia del inuencible Cauallero Don Oliuante de Laura Principe de Macedonia, que por sus admirables hazañas vino a ser emperador de Consta[n]tinopla, escribió también, aunque de menor importancia según lo que cuentan, unos coloquios satíricos y pastoriles, impresos en Bilbao por Mathias Mares.

Pequeños apuntes sobre el libro

Jardín de flores curiosas, en el que se tratan algunas materias de humanidad, philosophia, theologia y geographia, con otras curiosas y apacibles, es la obra más célebre de Antonio de Torquemada (Astorga [León], 1507 – 1569), escritor del que muy poco o casi nada se conoce.

El libro, terminado en 1568 y publicado en 1570 en Salamanca, fue editado por sus hijos, Luis de Torquemada y Jerónimo de los Ríos, a título póstumo. La primera impresión (del original) carece de portada, de colofón y de todos los folios preliminares, pero sí que incorpora una portadilla.

Gozó de un notable éxito, y se vendió al precio de dos reales y medio, aunque años después (1632) fue incluido en la lista de libros prohibidos por la Inquisición española. Además de las ediciones de Zaragoza y Lleida, fue traducido al francés, al italiano, al inglés y al alemán.

 

«Otro género de hombres se halla que tienen las caras como perros y los pies redondos como bueyes, y éstos no hablan sino solamente dos palabras, con las cuales se entienden los unos a los otros. Hombres con dos cabezas y otros que tienen la cara con los dientes a manera de caballos».

 

El Jardín de flores curiosas y su contenido

El autor introduce la obra con una Tabla de los coloquios que en este libro se contienen, lo eleva a la categoría de tratado y lo divide en seis partes (copia literal):

Tratado primero
  • El primero tratado es de aquellas cosas que la Naturaleza ha hecho y hace en los hombres fuera de la natural y común orden que suele obrar en ellos; entre las cuales hay algunas dignas de admiración, por no haber sido otras veces vistas ni oídas.
  • El segundo, de propriedades de ríos y fuentes y lagos; y del Paraíso terrenal y cómo se ha de entender y verificar lo de los cuatro ríos que dél salen, y en qué partes del mundo habitan cristianos.
  • El tercero, de fantasmas, visiones, trasgos, encantadores, hechiceros, brujas, saludadores, con algunos cuentos de cosas acaescidas y otras cosas curiosas y apacibles.
  • El cuarto, de qué cosa es fortuna y caso, y en qué difieren, y qué es dicha, ventura, felicidad y constelación y hado; y cómo influyen los cuerpos celestiales y si son causa de algunos daños que vienen al mundo, con otras cosas curiosas.
  • El quinto trata de las tierras septentrionales y del crecer y descrecer de los días y noches, hasta venir a ser de medio año, y cómo toda aquella tierra es habitable y cómo les nace y se les pone el Sol y la Luna diferentemente que a nosotros, con otras cosas nuevas y curiosas.
  • El sexto trata de muchas cosas admirables que hay en las tierras del Septentrión, de que en éstas no se tiene noticia.

Esbozo

El Jardín de flores curiosas añade elementos fantásticos e inverosímiles, a veces vulgares. Habla de hazañas y descubrimientos como curiosidad hacia lo desconocido, tal vez, testimonio de un estado de ánimo, interpretado en un tono moralizante y escarmentador, y apelando a Dios, en ocasiones, sabedor de todas las cosas.

 

«A lo que he oído, en Burgos dieron a escoger a una que usase de la natura que quisiese y no de la otra, so pena de muerte; y ella escogió la de mujer y después se averiguó usar secretamente de la de hombre y hacer grandes maleficios debajo de esta cautela, y fue quemada por ello».

 

Es, al mismo tiempo, un recopilador de noticias, justificadas, referidas a fuentes ciertas o supuestas. Es también creativo, personal y raro. Tal vez ese raro que andaba buscando el autor para concienciar a través de lo no condicionado, con elementos personales, ingenuos, místicos o ascetas.

A modo de despedida

«En esta obra atentó contra el realismo histórico sustituyendo realidades por universos legendarios, seres extraños y demás inventos de su imaginación». @Merche_Gotica Clic para tuitear

Antonio de Torquemada fue un hombre de carácter insólito, culto y supersticioso, aunque no más de lo habitual. Sí es cierto que en esta obra atentó contra el realismo histórico sustituyendo realidades por universos legendarios, seres extraños y demás inventos de su imaginación, pero con argumentos perfectamente conocidos, razonados y expuestos de manera sencilla y clara.

 

«El muerto se llegaba a él dando muestras de querer abrazarlo; y viéndose en este estrecho y estando ya en lo postrero de la cama, adonde se había retraído, sacando fuerzas de flaqueza y poniendo la ropa en medio para que no pudiese llegar a él, comenzó a resistirle». (Extracto de El amigo difunto | Tratado tercero).

 

Puede considerarse el Jardín de flores curiosas como un libro raro, tal vez extraño, liberador. Y no solo por su contenido, sino también, por ejemplo, porque se le perdió a la Inquisición durante más de sesenta años, porque sus hijos quisieron publicarlo tras su muerte, o porque su composición, en materia de libro, no fue ni mucho menos la más habitual.

Sea como sea, resulta interesante recordar a un autor que ya en 1570 hablaba, citando a personajes tan importantes como Alejandro Magno, Agripina, Avicena o Plinio, de hombres de dos cabezas, partos, preñeces y cuentos de viejas, hombres y mujeres con dos naturas, amazonas, gigantes y jimios, oídos, dientes, difuntos, fantasmas y un largo etcétera de historias no contadas hasta entonces, al menos, como él las contó. 

Ediciones de la obra: 

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