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La narrativa vanguardista francesa a principios del siglo XX

André Gidé y Marcel Proust
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La narrativa vanguardista francesa a principios del siglo XX

 

Entre los siglos XIX y XX la renovación narrativa francesa proviene de dos grandes autores: André Gide y Marcel Proust.

 

El término «vanguardia» es un término de origen militar. Los movimientos artísticos que se acogen bajo este rótulo se caracterizan por querer romper con el arte anterior. Su estética no es uniforme e incluso pueden diferenciarse unos de otros según aparecieran de forma programática o sin un manifiesto. En cierta manera, las vanguardias se adscriben a la revolución estética de Baudelaire, que rechazó lo bello como objetivo general del arte. Francia puede considerarse un escenario privilegiado de la revolución que llevaron a cabo las vanguardias y París, la capital de la cultura mundial en la época. En la novela, el arte olvida los tonos agradables y lucha contra los medios expresivos convencionales.

Entre los siglos XIX y XX la renovación narrativa francesa proviene de dos grandes autores: André Gide y Marcel Proust.

Gide analizaba con ironía los conflictos espirituales en obras como Los monederos falsos, en la que aplicaba técnicas modernas como la novela dentro de la novela. La obra está protagonizada por un escritor que redacta la novela titulada Los monederos falsos.  Su primera novela de éxito fue Los sótanos del Vaticano, en 1914. Era una sátira anticlerical en la que Gide intentaba renovar las formas de la narrativa tradicional. Compuso también la trilogía La escuela de las mujeres a partir de 1929. En esta obra se presenta la historia de la joven Evelina, enamorada y casada con el joven católico Robert, y de la hija de ambos, Geneviève. Cada uno de los libros de esta trilogía presenta el punto de vista de cada uno de los personajes.

Se considera que Marcel Proust es el gran renovador de la novela en Francia y, a partir de él, muchos escritores utilizarán en sus obras las rupturas temporales, la introspección y la novela dentro de la novela. @isionperez Clic para tuitear

 

En En busca del tiempo perdido, Proust presenta un retrato amplio de la sociedad de su época. En la obra, la acción avanza a saltos. La estructura es compleja y poco tradicional. El autor cuenta en primera persona sus recuerdos y reflexiones sin organización racional y con tempo lento. Aparecen descripciones pormenorizadas de emociones y sensaciones con una estructura fragmentaria. Se considera que Marcel Proust es el gran renovador de la novela en Francia y, a partir de él, muchos escritores utilizarán en sus obras las rupturas temporales, la introspección y la novela dentro de la novela. En busca del tiempo perdido consta de siete obras: Por el camino de Swann (1913), A la sombra de las muchachas en flor (1919), El mundo de Guermantes (1921 y 1922), Sodoma y Gomorra (1922 y 1923), La prisionera (1925), La fugitiva (1927) y El tiempo recobrado (1927).

Además, destacan en este terreno Alain Fournier, Raymond Radiguet, Jean Cocteau, Raymond Roussel, Georges Bataille y Raymond Queneau.

Tanto Alan Fournier como Raymond Radiguet murieron jóvenes. Fournier solo escribió una novela, El gran Meaulnes, en la que aparecía el paso entre la infancia y la adolescencia con la aparición del amor, el encuentro de un joven con una mujer bellísima que, tras decirle su nombre, desaparece repentinamente. El escritor Frédéric Beigbeder comparaba la novela de Fournier con El gran Gatsby de Scott Fitzgerald. En ambos aparece un narrador fascinado por el personaje empeñado en un amor imposible. Para Beigbeder esta novela es un canto al amor unilateral («cuando el amor se hace correspondido, se convierte en una lata»).

 

El propio Radiguet describía esta novela como una «novela de amor casto, tan escabrosa como la novela menos casta».

 

La obra de Radiguet, El diablo en el cuerpo, presentaba la historia de amor entre un adolescente y una mujer casada con un joven que combate en el frente. La obra escandalizó en la época por presentar esa historia en un ambiente oficial de heroísmo bélico. La historia está contada desde el punto de vista del joven adolescente y destaca por la diferencia de trato entre hombres (a quienes se les tolera) y mujeres (a las que se censura) al observar un mismo suceso.

Radiguet escribió, además, El baile del conde de Orgel, publicada póstumamente con un prólogo de Jean Cocteau, que la catalogaba como obra cumplida. El propio Radiguet describía esta novela como una «novela de amor casto, tan escabrosa como la novela menos casta». El baile del conde de Orgel narra una historia de amor. Mahaut, la esposa del conde, se enamora de François Séryeuse y se lo confiesa a su marido. Lo único que preocupa a Orgel es el escándalo que podría generarse, por lo que propone un arreglo que destroza a su esposa.

En esta obra, Radiguet volvía a las técnicas y el estilo clásicos en la novela. El narrador es omnisciente.

Jean Cocteau fue novelista, además de poeta, dramaturgo y cineasta. Participó activamente de todas las vanguardias, ya que vivió en París en la época en que estas se desarrollaban. Sus novelas reflejan por ejemplo la evocación de la niñez (Thomas el impostor), sus experiencias con las drogas (Opium) y la desesperación (Los niños terribles).

 

Cocteau estuvo internado en una clínica de desintoxicación y durante ese tiempo escribió Los niños terribles. La novela se convirtió en una referencia para los autores vanguardistas.

 

Durante la Primera Guerra Mundial, Cocteau fue conductor de ambulancias y recogió parte de esa experiencia en Thomas el impostor. El protagonista de la novela es un joven de dieciséis años al que confunden con otro. Con su nueva vida, participa con la Cruz Roja en el frente de batalla. La búsqueda de heridos es organizada por el personaje de Madame de Bormes. La relación entre ambos estructura la novela, en la que aparece el horror de la guerra y los sentimientos que generó en el propio autor.

Cocteau estuvo internado en una clínica de desintoxicación y durante ese tiempo escribió Los niños terribles. La novela se convirtió en una referencia para los autores vanguardistas. Es considerada la obra maestra dentro de la producción novelística de Jean Cocteau. Se trata de la crónica de un incesto entre hermanos que son considerados muy atractivos por todos los que se acercan a ellos. La historia terminará con un suicidio.

En Opium describió su lucha por librarse de la droga. El título, de 1930, es Opio. Diario de una desintoxicación. La obra está escrita en unos días tras la estancia en una clínica para conseguir esa desintoxicación. En la obra se incluyen dibujos del propio Cocteau, en una mezcla entre escribir y pintar. Igualmente se mezclan en el estilo el lirismo y la prosa.

Julio Cortázar contaba que descubrió las vanguardias a través de la edición española de Opio, de 1931, en la que Ramón Gómez de la Serna escribió el prólogo.

 

Georges Bataille escribió curiosas novelas eróticas, como Historia del ojo y El azul del cielo. Además de ser eróticas, estas novelas suponían una trasgresión literaria.

 

Raymond Roussel fue poeta, novelista y dramaturgo. Escribió Impresiones de África, publicada en 1910. La obra de Roussel fue admirada por los surrealistas debido a la imaginación que manifestaba. En Impresiones de África el autor utilizaba juegos de palabras similares hasta llegar a la dislocación de las imágenes.

Georges Bataille escribió curiosas novelas eróticas, como Historia del ojo y El azul del cielo. Además de ser eróticas, estas novelas suponían una trasgresión literaria. La primera de ellas se publicó de forma clandestina en 1928 y fue recibida de forma entusiasta por los surrealistas. Los protagonistas de Historia del ojo son dos adolescentes que mantienen diversos encuentros sexuales cada vez más agresivos. Vargas Llosa opina que esta obra es «un documento clínico sobre las obsesiones».

El sexo también se encuentra en El azul del cielo, en la que el protagonista intenta llegar a transgredir la prudencia y la moral.

Raymond Queneau experimentaba con el lenguaje en obras como Ejercicios de estilo y Zazie en el metro, en la que abundan los juegos de palabras.

 


Imagen: Wikipedia y Wikipedia

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