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La novela de la revolución

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La novela de la revolución

Durante el siglo XX, se produjo en Hispanoamérica una literatura rica y compleja en la que resulta difícil establecer corrientes y movimientos con precisión. Hasta los años cuarenta, la mayoría de los autores utilizarán las vicisitudes históricas y sociales por las que atravesaron los diferentes países y la novela servirá para mostrar la identidad americana. En la mayoría de estudios acerca de la narrativa de estos años, encontramos una división temática en cuatro apartados: la novela de la revolución, la novela del gaucho, la novela de la selva y la novela indigenista. En este artículo nos centraremos en la primera.

La Revolución se inició en México el 20 de noviembre de 1910, cuando Francisco Madero, con el apoyo de Pancho Villa y Emiliano Zapata, se sublevó contra el gobierno. El país se había modernizado durante la dictadura de Porfirio Díaz, pero esa modernización se había logrado a costa de los estratos menos favorecidos de la sociedad, que continuaban en la miseria, como había ocurrido durante la dominación española.

Los autores reflejaron esta etapa que vivían en primera persona en sus novelas y el tema siguió apareciendo como referencia en novelistas posteriores. En general, en todas las obras se advierte el pesimismo y el acercamiento a los campesinos y a los indios.

La lucha se prolongó al menos durante diez años, en los que el país se transformó social, económica y culturalmente. Los autores reflejaron esta etapa que vivían en primera persona en sus novelas y el tema siguió apareciendo como referencia en novelistas posteriores. En general, en todas las obras se advierte el pesimismo y el acercamiento a los campesinos y a los indios.

Dentro de la novela de la revolución se aprecian dos grupos: los que narran las campañas revolucionarias y los que narran los hechos que anticipan o siguen a la revolución. Y en las obras podemos observar algunos rasgos comunes, como el carácter autobiográfico o testimonial, el tono épico, el fragmentarismo y la inclusión de voces y giros lingüísticos propios del pueblo llano.

Los dos autores más representativos de esta narrativa son el iniciador Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, además de otros como Gregorio López y Fuentes, José Rubén Romero, Rafael Muñoz, Francisco Luis Urquizo... @isionperez Clic para tuitear

Los dos autores más representativos de esta narrativa son el iniciador Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, además de otros como Gregorio López y Fuentes, José Rubén Romero, Rafael Muñoz, Francisco Luis Urquizo, Fernando Romero, Jorge Ibargüengoitia y Nellie Campobello. Habría que añadir la parodia de Fernando Zamora Por debajo del agua.

Mariano Azuela (1873-1952), como decíamos, fue el iniciador y máximo representante de la novela de la Revolución mexicana. Luchó en el bando de Pancho Villa hasta su derrota y posteriormente participó en política, aunque acabó desencantado. Publicó más de una docena de novelas sobre este tema y en ellas fustigaba las flaquezas de la revolución. Entre todas ellas destaca Los de abajo, de 1916, que cuenta los comienzos desorganizados de la revuelta, donde muestra la carencia de objetivos y la presencia de arribistas y corruptos.

La novela apareció en forma de folletín en un periódico, estructurada en pequeños episodios, cada uno de los cuales narraba un acontecimiento en un estilo rápido y despojado de recursos literarios, con diálogos y breves descripciones. Cuenta la participación en la revolución de un grupo de campesinos descontentos, a cuyo mando está Demetrio Macías. Este, tras enfrentarse a los soldados del gobierno por haberse propasado con su mujer, se incorpora con otros hombres al ejército de Pancho Villa. Gracias a su conocimiento del terreno, a Macías le resulta fácil ganar algunas batallas y llega a nombrarse general. Derrotado Villa, los hombres continúan luchando sin saber ya contra quién lo hacen ni por qué, hasta caer en una emboscada.

Un aspecto interesante de Los de abajo es la aparición de la figura del “intelectual”, que quedará definido en el personaje de Luis Cervantes y que utilizarán otros autores.

Mariano Azuela escribió también Los caciques, Las moscas, Las tribulaciones de una familia decente y La luciérnaga, todas ellas de ambiente revolucionario.

Otro autor destacado dentro de la novela de la revolución es Martín Luis Guzmán. Luchó primero a las órdenes de Madero y, asesinado este, a las de Pancho Villa. Entre sus obras, destacan tres novelas sobre el tema que nos ocupa: La sombra del caudillo, Memorias de Pancho Villa y El águila y la serpiente. Esta última destaca por las descripciones, la caracterización de los personajes y la fluidez de los diálogos y la prosa. El protagonista es autobiógrafo, cronista y comentarista y hace un recorrido por los primeros cinco años de la Revolución, tal como él la vivió. En los diferentes episodios alterna el dramatismo con la ironía y asistimos a las intrigas políticas, las rivalidades y la crueldad de los revolucionarios, de forma que observamos sus méritos y sus debilidades.

Francisco L. Urquizo se unió a la revolución en 1911 a las órdenes de Madero. Fue encarcelado en 1920 y, tras ser liberado, se exilió a Europa, donde comenzó su trayectoria literaria. En 1940 publicó su tercera novela, Tropa vieja. Cuenta las peripecias de un soldado reclutado para formar parte del ejército federal, que se convierte en testigo de los eventos más importantes de la revolución. La obra cuestiona las consecuencias de la guerra y muestra la transformación del individuo que es obligado a luchar.

La revolución es también uno de los temas fundamentales de algunas novelas de José Rubén Romero. La visión que se nos muestra de esta realidad es desalentadora, ya que los protagonistas ven que la revolución no cumplió sus expectativas.

La revolución es también uno de los temas fundamentales de algunas novelas de José Rubén Romero, como El pueblo inocente o Memorias de un lugareño. La visión que se nos muestra de esta realidad es desalentadora, ya que los protagonistas ven que la revolución no cumplió sus expectativas. Muchos pillos aprovecharon el caos para mejorar su suerte y, mientras el pueblo siguió sumido en la pobreza, los caciques se adaptaron a las reformas políticas. Romero incluye en sus obras refranes y modismos (lo que proporciona un mayor realismo) y utiliza el humor y la sátira para ridiculizar los abusos de los poderosos.

Gregorio López y Fuentes (1897-1966) escribió, sobre el tema de la revolución mexicana, las novelas Campamento, Tierra y ¡Mi general! El autor presenta una visión realista y humorística de México a través de tres enfoques diferentes y complementarios del movimiento revolucionario. El autor aspira no solo a reflejar la época vivida por él mismo, sino también a captar su significado histórico. Para ello, omite datos y nombres, y muestra la vertiente militar del conflicto en Campamento y la peripecia personal de un hombre del campo en ¡Mi general! El planteamiento de Tierra es distinto, ya que la obra se enmarca en un límite temporal muy preciso, desde 1910 hasta 1920, desde el levantamiento de Madero hasta el asesinato de Zapata. El relato es cronológico y de estructura lineal y nos presenta a un Zapata íntegro y honesto, además de ingenuo.

Muñoz presenta el desencanto y critica la guerra, además de desmitificar a Villa.

Rafael Felipe Muñoz (1899-1972) centró buena parte de su producción literaria en la figura de Pancho Villa. Entre sus obras destaca la novela publicada en 1931 ¡Vámonos con Pancho Villa!, que narra la historia de un grupo de revolucionarios que se unen al líder de la revolución. Muñoz presenta el desencanto y critica la guerra, además de desmitificar a Villa.

Después de 1940, en que se data la decadencia de la novela de la revolución, el tema seguirá presente en diferentes autores, entre los que destaca La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. El protagonista, en su lecho de muerte, recuerda las etapas más importantes de su vida, en especial los días en que participó en la Revolución mexicana. Con el tiempo fue perdiendo sus ideales y usó el poder para corromperse.

Finalmente, Por debajo del agua, de Fernando Zamora, se considera una parodia de las novelas de la revolución. La obra narra la amistad y el amor entre Pablo Aguirre y Hugo Estrada. Con los años, Pablo Aguirre se convertirá en general revolucionario del ejército de Álvaro Obregón y Hugo será Isabel. Al final, la pasión los llevará a la destrucción.

Foto: Wikimedia Commons

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