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Laura Alcoba teje la red de la memoria: desde los conejos a la araña

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Laura Alcoba nació en 1968 en forma clandestina y muy particular en territorio cubano. Cuando tenía apenas un mes y medio vino con sus padres a Argentina. Allí fue identificada con nombre falso y vivió hasta los diez años en la ciudad de La Plata, antes de exiliarse y radicarse en Francia, y luego de que su padre fuese encarcelado durante la dictadura cívico militar por un período de seis años. En 1979 se exilia a Francia para reencontrarse y convivir con su madre en Blanc-Mesnil. Iniciando así una nueva vida, Laura Alcoba tuvo noticias en forma fragmentada del trágico destino de las otras personas que habitaban la casa Mariani-Teruggi en la cual vivían ocultos en forma clandestina en La Plata. Años más tarde, Alcoba  se licenció en Letras en L’École Normale Supérieure de París. Actualmente tiene cincuenta años, es escritora, traductora, editora y profesora universitaria.

La casa de los conejos, de Laura AlcobaLo interesante de la narrativa de esta autora es que, a pesar de escribir en francés, sus obras refieren a temas de gran importancia para la construcción histórica y representativa de Argentina. A Alcoba le ha costado muchos años poder reconstruir la historia del drama de su infancia. Recién en 2006 termina de escribir su primera novela  Manèges: Petite histoire argentine publicada en 2007 por Gallimard y traducida al español por Leopoldo Brizuela como La casa de los conejos (2008) para la editorial Edhasa. En esta primera novela, a través de una escritura cargada de sentimientos, la autora decide romper con ese pacto de silencio ―propio del contexto de dictadura― y se dispone a contarlo todo, o al menos lo que ella consideró pertinente. Ciertamente, supo en esta novela cómo transmitir por escrito los recuerdos de su infancia argentina, el dolor, el silencio y el miedo a hablar. Una novela en la cual la pequeña narradora evoca aquel pasado reciente en La Plata para contarlo. Asimismo, esa misma voz se confunde o entrelaza con la experiencia y vivencia de la propia autora. Una escritura totalmente polifónica que describe los años bajo la clandestinidad.

En el segundo volumen de esta trilogía Le bleu des abeilles (2013) o en su traducción El azul de las abejas (Edhasa, 2015) la misma niña narra los años de exilio cuando se reencuentra en Francia con su madre y se envían cartas con su padre, preso en la cárcel de La Plata. Aquí la niña comienza una nueva vida, en una nueva lengua.

En efecto, La danza de la araña de Laura Alcoba se encuentra inmersa en esta musicalidad y simbología de ausencia-presencia y encierro-libertad. Clic para tuitear

De esta manera, en las novelas de Alcoba la materia prima puramente autobiográfica es direccionada por la ficción a través de la memoria. En efecto, se trata de una memoria autoficcional que fusiona el pasado y el presente construyendo un pasado reciente.

El eslabón final: La danza de la araña (2018)

La danza de la araña, de Laura AlcobaEn 2017 la editorial Gallimard publica el tercer volumen de esta trilogía Le danse de l’araignée. La presente edición corresponde a su traducción al español La danza de la araña publicada en marzo de 2018 por la editorial Edhasa.

Con una escritura conmovedora y primorosa, la niña narradora ya mira hacia la adolescencia y los cambios propios de la madurez. El velo de la infancia es sepultado bajo la marca indeleble de una adolescencia llena de dolor, recuerdos, ausencias y nuevas vivencias. Laura se encuentra atrapada entre dos mundos y le es difícil reconocer cuál se debe privilegiar. Por un lado, el que construye poco a poco: la convivencia con su madre, la ausencia física de su padre, el aprendizaje de la nueva lengua, la adaptación al nuevo establecimiento educativo, los deseos y los temores propios de la edad. Por otra parte, el mundo de su infancia primera presente en recuerdos cada vez más borrosos y lejanos, en relatos orales de su madre y en las cartas que intercambia con su padre. Es decir, una serie de testimonios que logran dar forma a la última novela de Laura Alcoba posibilitando que el mecanismo escriturario de la ficción direccione esos materiales autobiográficos, y así poder posicionarse en el género denominado autoficción.

Alcoba sintió que debía darle un cierre a este trabajo. Para ella algo había quedado inconcluso. Quiso contar en esta novela no sólo su adolescencia sino también el período en que liberan a su padre de la cárcel. En el centro de la narración hay una tarántula o «araña pollito» tomada de un cuento en el cual la araña baila en su jaula cuando el dueño regresa. Este le otorga la libertad y la araña aprovecha cada instante pensando en no volver a la jaula. En efecto, La danza de la araña de Laura Alcoba se encuentra inmersa en esta musicalidad y simbología de ausencia-presencia y encierro-libertad. Estas dicotomías son los puntos fundamentales a través de los cuales gira la narración y los diversos recuerdos. Contrapuntos camuflados por el encierro y la apertura, la cárcel y las cartas, la escritura y la vida, Buenos Aires y París.

En este relato lleno de sentimientos, Alcoba logra dar ese último grito, logra contar lo que ella cree conveniente a través de una narradora que se encuentra ingresando en la adolescencia. Una etapa en la que su estado de ánimo es exteriorizado y sus recuerdos se empapan en lágrimas: «Mi llanto es un verdadero diluvio y no estoy adentro. Desbordada y perdida (…) estoy a punto de ahogarme» (149). Un estado anímico abrumado por la ausencia, las pérdidas y por un pasado que ya no es posible modificar pero sí recuperar a través de la escritura y de los recuerdos dolorosos que no tienen más consuelo que el propio llanto: «Lloro por todo lo que no lloré antes. Lloro por el miedo tanto como por la espera. Lloro por todo lo que ocurrió allá. Lloro por nosotros, pero también por todos los demás. Por todo lo que sé y lo que aún ignoro» (151)

Lara Alcoba
Laura Alcoba

En resumidas cuentas, una historia que atrapa, ilusiona, conmueve y divierte. Ya es hora de que la araña salga de su jaula. Laura lo sabe y se dispone a narrarlo. La araña lo intuye pero no debe hacer alardes de ello. Entonces, danza de manera silenciosa en esa jaula esperando por su libertad. En este aspecto, la pequeña narradora Laura  ―ya adulta―  teje la red simbólica de una araña ausente que se vuelve presente a través de la memoria y de los testimonios. Una tarántula a la que Laura Alcoba, en esta novela, le otorga esa libertad tan necesaria y un arácnido que espera ansioso para cruzar el océano, gozar de su libertad y convertir el pasado en presente.

La danza de la araña, Laura Alcoba.
Buenos Aires, Edhasa, 2018. 159 páginas.
Traducción: Mirta Rosenberg y Gastón Navarro. 

Autor: Enzo Matías Menestrina (FaHCE-UNLP)

 

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