La primera revista para escritores

Miguel Espinosa

Foto: miguelespinosagirones.es (CC BY 3.0)
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Miguel Espinosa

El autor Miguel Espinosa (1926-1982) es una figura curiosa e interesante dentro de la literatura española. Su narrativa destaca tanto por sus planteamientos como por su contenido ideológico y lo que tiene de experimentación. Algunos han señalado refiriéndose a ella que se trata de una narrativa de máxima calidad e inexplicable en un contexto provinciano como el de Murcia en las décadas de 1960 y 70.

Su narrativa destaca tanto por sus planteamientos como por su contenido ideológico y lo que tiene de experimentación.

Miguel Espinosa se dio a conocer al obtener el premio Ciudad de Barcelona de 1974 por Escuela de mandarines. Antes había escrito Asklepios, el último griego y posteriormente publicaría La tríbada falsaria y La tríbada confusa (en 1980 y 1984 respectivamente), que aparecerían en un solo volumen con el título de Tríbada. Theologiae Tractatus.

Gonzalo Sobejano describió la obra narrativa de Miguel Espinosa en sus estudios. En general las incluía en la novela intelectual o intelectiva, ya que en ellas se produce una inclinación hacia lo reflexivo. Por otra parte, insistía Sobejano en la idea de Baquero Goyanes de que Espinosa era un «superador de géneros», con los aspectos líricos de Asklepios, la dramática de Tríbada, la comedia o sátira de La fea burguesía y la épica de Escuela de mandarines. Al hablar de esta última, Sobejano hablaba de novela «poemática», aquella que intenta integrar todos los elementos del arte del lenguaje, desde el sonido al sentido. La Tríbada es incluida por Sobejano en la metanovela, aquella que llama la atención sobre su condición de artefacto para inquirir en la relación existente entre ficción y realidad. Espinosa experimenta con la escritura, la relectura y la autocrítica en torno a una farsa trágica y transgresora. Por último, apunta también Sobejano que Asklepios, el último griego es una autobiografía mítica, una elegía de las edades del hombre.

En cualquier caso, no es fácil clasificar a Miguel Espinosa por escapar de lo convencional. En su obra se cruzan enumeraciones, correspondencia, cambios de puntos de vista, definiciones y complicaciones diversas.

Su reconocimiento comenzó tras su fallecimiento, con reediciones del ensayo Las grandes etapas de la historia americana (o Reflexiones sobre Norteamérica) y de las novelas Escuela de mandarines y La tríbada falsaria.

Además, no fue un escritor muy conocido en vida, pese a que como decíamos obtuvo el premio Ciudad de Barcelona. Su reconocimiento comenzó tras su fallecimiento, con reediciones del ensayo Las grandes etapas de la historia americana (o Reflexiones sobre Norteamérica) y de las novelas Escuela de mandarines y La tríbada falsaria. Póstumamente se editaron también sus obras La tríbada confusa, Asklepios y La fea burguesía. Ya en el siglo XXI se publicaron Canciones y decires, Historia del eremita y Cartas a Mercedes.

En la composición de su primera novela, Escuela de mandarines, Miguel Espinosa tardó dieciocho años. La novela recoge el viaje del protagonista, el Eremita, y su aprendizaje. El personaje es conducido por unos soldados desde el pueblo a la ciudad, donde le reclaman para juzgarlo los representantes de la Feliz Gobernación, el poder que se encuentra preparando la celebración de un nuevo milenio. Durante ese viaje alegórico, a partir de los sucesos que acaecen y los personajes con los que se encuentran, se produce la divagación, el aleccionamiento y elementos muy diversos, como historias marginales, arengas y discursos, canciones, cartas y piezas dramáticas breves. La obra es una denuncia de los poderes religioso e intelectual, tan lamentables como el político, ya que en ellos no mandan «ni los sabios ni los honestos». El estado de la Feliz Gobernación es una utopía negativa. El Eremita, enamorado de Azenaia Parzenós, intentará sustituir esa sociedad por otra sociedad de la liberación.

Las dos partes de la Tríbada (la Falsaria y la Confusa) fueron integradas póstumamente en 1987 en un solo volumen, la Tríbada. Theologiae Tractatus. Serían un ejemplo de lo que Espinosa entendía por novela teológica…

Las dos partes de la Tríbada (la Falsaria y la Confusa) fueron integradas póstumamente en 1987 en un solo volumen, la Tríbada. Theologiae Tractatus. Serían un ejemplo de lo que Espinosa entendía por novela teológica, en la que la contemplación de lo cotidiano se realiza a través de la extrañeza. Julio Casares aclaraba que «tríbada» es una «práctica lujuriosa entre mujeres». En esta obra aparecería un caso de homofilia femenina entre Damiana (que abandona a su amante Daniel) y Lucía. Una antigua enamorada de Daniel, Juana, aparecerá para poner orden en el mundo roto por la acción de Damiana.

Asklepios. El último griego fue escrita entre 1960 y 1962. Siguiendo al protagonista nos adentramos en la Grecia antigua, en una especie de autobiografía idealizada en la que dominan la ironía y la ternura. Asklepios se guía por los valores de la verdad, la belleza y la bondad. Se siente desplazado en el mundo de la modernidad y viaja lejos en el espacio y el tiempo para encontrarse con unos seres libres que contrastan con los hipócritas actuales, que solo saben «vivir en la conveniencia». Podía considerarse que este relato peca de idealismo, pero Espinosa describe las edades del desterrado desde la niñez hasta la madurez en la que se detiene. Ha encontrado el amor en Eglé (se trata de la figura de Azenaia, que aparecerá posteriormente en la obra del autor).

«Miguel Espinosa quiso ser un novelista intelectual y tendió a experimentar 'con todo y sobre todo'». @isionperez Clic para tuitear

El autor declaraba que en La fea burguesía el nombre de “burguesía” es el nombre de la sociedad presente y no el de una clase social. Por otra parte, el adjetivo de «fea» se utiliza en un sentido moral, no físico. En esta obra el espacio coincide con la ciudad de Murcia durante la llamada «era de Franco». Dos grupos son los protagonistas, «gozantes» y «chiflados», aunque los primeros son los que aparecen en casi todas las páginas, mientras que los «chiflados» aparecen brevemente. Los valores de los «gozantes» son «cada cual los suyos», todos ellos producto de los ambientes y las circunstancias, presididos por el materialismo y por el consumismo. La actividad de estos personajes se dirige a la posesión y disfrute del dinero y del poder, dioses que acaban desplazando a cualquier otro. Por su parte, los «chiflados» son una presencia casi fantasmal, con valores diferentes a los que proclama la burguesía y que se presentan como un frustrado intento de ruptura. La experimentación en esta novela se puede observar en la utilización de diferentes voces narrativas (la del novelista y la del personaje de Godínez), el uso de tiempos verbales (en pasado como evocación y en presente como algo que es actual y que está ocurriendo) y el vocabulario inventado o con palabras poco usadas.

Como señalaban algunos estudiosos y podemos observar en sus obras, Miguel Espinosa quiso ser un novelista intelectual y tendió a experimentar «con todo y sobre todo».

De su obra quedan textos inéditos, como Cartas morales, o una versión de Escuela de mandarines que llevaría por título La Feliz Gobernación.

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