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Poesía inglesa en el siglo XX

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Poesía inglesa en el siglo XX

 

En general, la poesía del siglo XX con la revolución vanguardista se caracteriza por romper con las reglas tradicionales, de manera que el verso libre reemplaza a las formas métricas clásicas, se busca el ritmo interior del poema, se da importancia a los elementos visuales del poema y el símbolo y la metáfora se convierten en recursos fundamentales.

Tras la segunda guerra mundial, la influencia de las vanguardias puede observarse en la poesía mediante la libertad formal y la presencia de todo tipo de temas en los poemas.

También en Inglaterra aparecen diferentes movimientos vanguardistas en este género. Dentro de ellos destacan el imaginismo (o imagismo) y el vorticismo. El primero de ellos defiende la supremacía de la metáfora frente a otros recursos, así como la precisión en la imagen y un lenguaje claro. El vorticismo preconizaba la abstracción y el geometrismo, con la desaparición de la naturaleza y las emociones. El nombre fue dado por el americano E. Pound (1885-1972), que describió este tipo de arte porque el vórtice (un remolino) sería el lugar desde el que se originarían todas las emociones. Un ejemplo de esta poesía la encontramos en su obra Epitafios: «Fu I amaba la alta nube y la colina, / ¡Ah!, murió de alcohol. / Y Li Po también murió borracho. / Trató de abrazar a la luna / En el río amarillo».

 

En «Los hombres huecos», Eliot compone un canto autobiográfico. De acuerdo con el estudio de Jaime Augusto Shelley, la base de esta obra es el Canto III de la «Divina Comedia» de Dante. @isionperez Clic para tuitear

 

Una de las figuras más destacadas en la poesía inglesa del siglo XX es Thomas Stearns Eliot (1888-1965). En sus poemas, el autor expresa la pérdida de valores del hombre moderno y lo hace mediante un lenguaje coloquial y un buen sentido del ritmo. La evolución en su obra puede observarse desde la desolación de La tierra baldía (1922) al simbolismo espiritual de Cuatro cuartetos (1942). La primera es un poema de 434 versos divididos en cinco secciones y dedicado a Pound, en el que medita sobre la realidad y el destino del ser humano: «Abril es el más cruel de los meses, pues engendra/ lilas en el campo muerto, confunde/ memoria y deseo, revive/ yertas raíces con lluvia de primavera».

La poesía inglesa en el siglo XX
T. S. Eliot

La principal obra poética de Thomas S. Eliot se completa con Los hombres huecos (1925), Miércoles de ceniza (1930) y la ya mencionada Cuatro cuartetos, un ciclo de poemas que está considerado como uno de los mejores ejemplos de la poesía filosófica en lengua inglesa.

En Los hombres huecos, Eliot compone un canto autobiográfico. De acuerdo con el estudio de Jaime Augusto Shelley, la base de esta obra es el Canto III de la Divina Comedia de Dante. Los personajes que divagan desconsolados y apartados de Dios componen el poema de Eliot: «Aquellos que han cruzado/ Con los ojos fijos, al otro Reino de la muerte/ Nos recuerdan —si acaso—/ No como almas perdidas y violentas/ Sino, tan sólo, como hombres huecos, / Hombres rellenos de aserrín».

 

Los poemas que componen Cuatro cuartetos (1943) habían sido publicados separadamente entre 1935 y 1942. Se trata de Burnt Norton, East Coker, The Dry Salvages y Little Gidding.

 

Miércoles de ceniza es el primer poema largo que Eliot compone tras convertirse al anglicanismo y en él se muestra la lucha del hombre por avanzar hacia Dios, ya visible en el título referido al comienzo de la Cuaresma: «Enséñanos a preocuparnos y a no preocuparnos/ Enséñanos a quedarnos sentados quietos/ Incluso entre estas rocas, / Con nuestra paz entre Su voluntad, / Hermana, madre/ Y espíritu del río, espíritu del mar, / No permitas que me aparte/ Y llegue a Ti mi clamor».

Los poemas que componen Cuatro cuartetos (1943) habían sido publicados separadamente entre 1935 y 1942. Se trata de Burnt Norton, East Coker, The Dry Salvages y Little Gidding. Son poemas extensos divididos cada uno de ellos en cinco secciones. En ellos abunda el simbolismo, así como las imágenes religiosas y filosóficas. Cada uno de estos poemas se inicia con un razonamiento lírico ubicado en el lugar que le da título y en todo ellos se plasma una meditación sobre el tiempo y alguno de los elementos básicos de la naturaleza (aire, tierra, agua y fuego).

Burnt Norton era una mansión con jardines que influyeron en el poeta («la puerta que no llegamos nunca a abrir/ y da al jardín de rosas (…) Y otros ecos/ habitan el jardín. ¿Vamos tras ellos?»).

 

Dry Salvages es el nombre de una formación rocosa en la que hay un faro en Massachusetts, donde Eliot pasó un tiempo cuando era niño. El poema trata sobre cuál es el lugar de la humanidad en el tiempo por medio de un viaje en tren y en el mar.

 

East Coker es una pequeña localidad inglesa relacionada con la familia de Eliot y sirve para presentar el desorden natural cuando el ser humano sigue solo lo científico y abandona lo divino, así como la necesidad de llegar a una comunión profunda entre los hombres («El amor se acerca más a sí mismo/ Cuando dejan de importar el aquí y el ahora. / Los viejos deben ser exploradores/ Aquí o allá, no importa dónde/ Debemos estar inmóviles y sin embargo movernos/ Hacia otra intensidad/ En busca de una mayor unión, una comunión/ más profunda/ A través del frío oscuro y la vacía desolación»).

Dry Salvages es el nombre de una formación rocosa en la que hay un faro en Massachusetts, donde Eliot pasó un tiempo cuando era niño. El poema trata sobre cuál es el lugar de la humanidad en el tiempo por medio de un viaje en tren y en el mar. El interés exclusivo por la ciencia y el dinero, así como el fiarse en los engaños (horóscopos, sortilegios o hexagramas) impiden al hombre llegar a su destino («la acción justa es libertad/ Respecto al pasado y también el futuro. / Para la mayoría de nosotros éste es el objetivo/ Que aquí jamás alcanzaremos. / Sólo estamos invictos porque seguimos intentando»).

Finalmente, Little Gidding es una localidad anglicana inglesa. En el poema, Eliot muestra la necesidad de purificarse. Para el poeta, la separación del hombre y Dios conduce a la guerra, pero esto puede evitarse al conocer los errores pasados («No cesaremos en la exploración/ Y el fin de todas nuestras búsquedas/ Será llegar adonde comenzamos, / Conocer el lugar por vez primera»).

 

Thomas S. Eliot decía que, si Auden era «el poeta satírico de su tiempo, Spender era el lírico».

 

En las primeras décadas del siglo XX la mayoría de los intelectuales mostraron un compromiso político y muchos poetas tomaron partido por la República durante la guerra civil española. Encontramos aquí al llamado Grupo de Oxford, en el que se incluyen narradores como Christopher Isherwood y a poetas como Louis MacNeice, Cecil Day Lewis, Stephen Spender y Wistan H. Auden (1907-1973). Este último aparecía como líder del grupo. Y junto con Spender son los más destacados representantes de estos intelectuales. Thomas S. Eliot decía que, si Auden era «el poeta satírico de su tiempo, Spender era el lírico».

Ambos poetas viajaron a la España republicana. Entre los poemas que escribió Spender sobre nuestro país, destaca el que dedicó a Manuel Altolaguirre: «Tu corazón observa a través de las costillas/ que se rompen, / aceitado eje a través de rayos giratorios». Spender volverá con la segunda guerra mundial a una poesía más intimista en la que canta la experiencia amorosa (como en el poema Una separación: «¿Cómo puede el corazón decidir el destierro/ de este amado rostro para siempre?)».

 

Auden buscaba con una poesía culturalista compensar la desolación espiritual que observamos en muchos poetas de la época.

 

Auden buscaba con una poesía culturalista compensar la desolación espiritual que observamos en muchos poetas de la época. Comprometido con su tiempo, en su poesía se acercó a los más débiles. Su obra muestra cierta ironía mediante imágenes y metáforas. Un ejemplo lo encontraríamos en poemas breves como: «Entabla una pelea, vete a la guerra, / deja al héroe en el bar. / caza al león, escala la cumbre, / nadie imagina que eres débil». También observamos estas características en la elegía dedicada a Yeats, ya que presenta a un individuo ordinario: «Eras tonto como nosotros; tu don lo superó todo: / la grey de mujeres ricas, la decadencia del cuerpo, / a ti mismo. La Irlanda insensata te lastimó y te empujó a la poesía».

En la posguerra destacan Dylan Thomas (1914-1953), que trata en su poesía dos temas principales: la relación entre la vida y la muerte, y la búsqueda de la trascendencia a través de la fe; la obra de Philip Larkin (1922-1985), en la que se observa cierto pesimismo, y el romanticismo apasionado de Ted Hughes (1930-1998).


Imagen: Wikipedia

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