La primera revista para escritores

Nuestro mundo está limitado por nuestro lenguaje

Edward Sapir (1884-1939)
0 630

Relativismo lingüístico

 

Benjamin Whorf, el famoso lingüista norteamericano, plantea la siguiente pregunta: Si no tuviéramos una palabra para decir amor, odio, preocupación, tranquilidad, ¿podríamos realmente sentirlo?

Si no tuviéramos una palabra para decir “amor”, “odio”, “preocupación”, “tranquilidad”, ¿podríamos realmente sentirlo? @pedrofresno68 Clic para tuitear

Conocemos los objetos que nos rodean, somos conscientes del mundo en el que vivimos, percibimos olores, sabores y sonidos, debido, en parte, a que la lengua nos proporciona esta realidad.

Los límites de la lengua establecen los límites del conocimiento. Creamos pensamientos e ideas a partir de imágenes y significados que nuestra lengua ha creado para ayudarnos a establecer experiencias. Sin embargo, la lengua no es un utensilio creado únicamente para ayudarnos a compartir experiencias, sino que compone la pieza central encargada de la creación de ideas. Es decir, la labor de la lengua no solo trata de obtener y compartir percepciones del mundo, sino que también participa en el proceso creativo de estas percepciones.

De esta manera, la forma más directa de limitar el pensamiento sería estableciendo fronteras en la propia lengua; limitándola.

Por otro lado, entendemos y damos sentido a nuestro mundo basándonos en nuestra lengua materna. Esta es la razón por la cual existen diferentes perspectivas de una misma realidad. Debido a la gran cantidad de lenguas que existen, es muy probable encontrar barreras de pensamiento cuando nos comunicamos con miembros de otras culturas que hacen uso de un lenguaje diferente. Así, no es posible realizar una práctica adecuada de otra lengua sin antes haber comprendido el contexto cultural de la misma.

Nuestro proceso creativo se ve limitado si no tenemos conceptos y significados suficientes con los que concebir nuestras ideas.

Nuestra cultura es un producto de nuestro lenguaje, y nuestro lenguaje un producto de nuestra cultura. La lengua que hablamos influencia lo que vemos y pensamos, y a su vez, lo que vemos y pensamos influencia nuestra cultura.

Dicho esto, es obvio que nuestro proceso creativo se ve limitado si no tenemos conceptos y significados suficientes con los que concebir nuestras ideas. Expresado de otra forma, todo pensamiento se desvanece si carece de una base estrictamente lingüística.

De esta forma, analizaremos la hipótesis de Sapir-Whorf con el fin de dilucidar la relación lenguaje-concepto del mundo.

La hipótesis de Sapir-Whorf establece que existe una cierta relación entre las categorías gramaticales del lenguaje que una persona habla y la forma en que la persona entiende y conceptualiza el mundo.

Como hemos apuntado anteriormente, el lenguaje influye y determina, en cierta medida, la forma de pensar del individuo. Según esta hipótesis, también llamada relativismo lingüístico, las diferencias de pensamiento que existen entre los miembros de las distintas culturas guardan relación con sus diferencias lingüísticas. Por otro lado, debemos decir que las diferentes barreras existentes en unas lenguas y otras dependen, en gran medida, del nivel de desarrollo de la propia lengua.

Dentro de la misma teoría, podemos distinguir dos niveles: el Relativismo Lingüístico Fuerte propone una influencia absoluta del lenguaje sobre el pensamiento. Debemos aclarar que este nivel no es correcto, ya que no es posible que una lengua determine completamente la forma de pensar de sus hablantes. Para aclarar la idea, usaremos un ejemplo propuesto por la crítica: «la hipótesis mostraba que los amerindios zuñi no tenían vocablo diferente para el «amarillo» y el «naranja» y que eso tendría que condicionar su modo de pensar. La verdad es que no tienen esos vocablos, pero diferencian perfectamente lo amarillo de lo naranja. Lo que ocurre es que en su modo de vida la diferencia es irrelevante».

En el nivel inferior encontramos el Relativismo Lingüístico Débil, que propone en una cierta influencia de la lengua sobre la concepción del mundo del hablante. Este nivel establece más correctamente la relación entre lenguaje y pensamiento.

Pueden existir diferencias (en su mayor parte semánticas) en la forma en que dos hablantes entienden el mundo en función de sus diferentes lenguas maternas, pero de ninguna forma estas diferencias lingüísticas determinan absoluta e inmutablemente la forma de pensar de sus hablantes.

Finalmente, es necesario ampliar progresivamente nuestro lenguaje con el firme objetivo de ampliar nuestra visión del mundo.

Imagen: Edward Sapir (1884-1939). (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Edward_Sapir.jpg)

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, clique el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies