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Tilde diacrítica: lo que Word no corrige (2.ª parte)

No me dejes con la duda

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Tilde diacrítica: lo que Word no corrige (2.ª parte)

En el capítulo anterior (echadle un ojo) os daba cuatro ideas fundamentales para entender cómo es el sistema de acentuación en español. Es muy simple, es económico y, sobre todo, muy efectivo. Os recuerdo las cuatro ideas:

  1. Las palabras tónicas son las que se pronuncian con acento propio, mientras que las átonas son las que carecen de él.
  2. Suelen ser tónicas las palabras significativas, es decir, las que tienen significado léxico (sustantivos, verbos y adjetivos, normalmente).
  3. Tienden a ser átonas las palabras con función gramatical (preposiciones, determinantes, artículos…).
  4. Los monosílabos no llevan tilde porque no la necesitan, ya que como solo tienen una sílaba, la posición de la fuerza acentual no es dudosa.

Vale. Entendido. Vamos a dar un pequeño salto más. Quiero hablaros de dos tipos de tilde en castellano: «la de toda la vida» (qué poco científico es esto, lo sé) y la «extraordinaria», la diacrítica.

La tilde «de toda la vida» y «la otra»

Ruego que me perdonen los filólogos y filólogas que me lean. Me tomo esta licencia con ánimo pedagógico, ¿vale? (guiño, guiño).

Antes de centrarme en la tilde diacrítica, tengo que recordaros que hay dos tipos de tilde o, dicho de otra forma más precisa, que la tilde en español tiene dos funciones:

  1. La tilde «de toda la vida» es la que aprendemos a utilizar desde más o menos los 6 o 7 añitos. Se conoce como tilde prosódica. Se llama así porque tiene que ver con la pronunciación.T
    • Su uso consiste en señalar la sílaba tónica, es decir, la que se pronuncia con más «fuerza» en el conjunto de la palabra. Por ejemplo, -tón en ratón.
    • Esta función prosódica es la principal y se materializa en las normas comunes conocidas que aprendimos en el colegio (sí, esas de las palabras agudas, llanas y esdrújulas).

Con esta tilde podemos distinguir una palabra de otra formalmente idéntica (homógrafa), pero con distinto significado y/o función. De hecho, diacrítica significa «que distingue».

  1. La otra, la tilde que he denominado «extraordinaria», es la tilde diacrítica. Digo que es «extraordinaria» porque en este caso colocamos la tilde en algunas palabras a las que, siguiendo las normas generales que conocemos desde pequeñitos, no les correspondería llevarla.
    • Esta tilde no tiene directamente que ver con cómo pronunciamos las palabras, como la prosódica. ¿Para qué la utilizamos, entonces, y por qué hay excepciones en nuestro idioma?
    • Con esta tilde podemos distinguir una palabra de otra formalmente idéntica (homógrafa), pero con distinto significado y/o función. De hecho, diacrítica significa «que distingue».
    • Dos ejemplos: más (adverbio, palabra tónica) lleva tilde diacrítica frente a mas (conjunción, átona). Quién (interrogativo, tónico) lleva tilde frente a quien (relativo, átono).

La polémica con «solo» y «sólo»

Si habéis llegado hasta aquí, entenderéis perfectamente en qué consiste la polémica (que aún colea) que se inició cuando la RAE decidió en 2010 eliminar la tilde diacrítica de «sólo» adverbio (que significa solamente) frente a «solo» adjetivo.

Primero: si seguimos las reglas de la tilde prosódica, «solo» en ningún caso lleva tilde, porque es una palabra llana que acaba en vocal.

Segundo: si llevó tilde hasta 2010 es porque, se decía, nos valíamos de esa tilde para diferenciar dos palabras con misma grafía, pero distinto significado.

«... ¿usamos la tilde diacrítica siempre que haya dos palabras que significan cosas distintas pero que se escriben igual? NO, NO, NO y NO». Juan Plaza (@woodyplace) Clic para tuitear

Entonces, ¿usamos la tilde diacrítica siempre que haya dos palabras que significan cosas distintas pero que se escriben igual? NO, NO, NO y NO. Lo digo una vez más: NO. En castellano tenemos miles de palabras homógrafas con distintos significados. Se me ocurren estas, pero seguro que vosotros pensáis más: naranja, sal, vino, banco… Y a nadie se le ocurre pensar que necesitamos una tilde para diferenciar la bebida «vino» del pretérito perfecto simple del verbo venir, «vino».

Y es que la tilde diacrítica no sirve para esto; no sirve para diferenciar palabras con distinto significado.

La clave está en que la tilde diacrítica solo afecta a pares de palabras que tienen exactamente las mismas letras, pero que no se pronuncian igual, ya que una de las dos es tónica y la otra es átona. Por ejemplo, es tónico en esta oración: Tú me debes cinco euros; sin embargo, en esta es átono: Tu casa tiene dos puertas.

Esto, amigas y amigos, escritores famosos cabreados que tuitean, no sucede con solo, ya que los dos «solo» son tónicos. Conclusión: la Academia ha hecho más que bien en eliminar la tilde diacrítica a solo, aunque nos incomode a los que usábamos esa tilde diferenciada hasta 2010. La razón del enfado es, en todo caso, de hábito, pero, como veis, si se razona es más que comprensible la decisión de la RAE.

Un caso de tilde diacrítica: los pronombres interrogativos y exclamativos

Pondré ahora algunos ejemplos de uso de tilde diacrítica. No pretendo ser exhaustivo, solo mostraros algunos usos.

Los pronombres interrogativos y exclamativos son palabras que se utilizan para introducir preguntas y exclamaciones. Todos son tónicos y llevan tilde para diferenciarlos de otras palabras que se escriben igual pero que son átonas.

  • TÓNICOS (con tilde):
    • ¿Qué querías decir en realidad?
    • No sé qué querías decir en realidad.
  • ÁTONOS (sin tilde, aunque estén entre interrogaciones):
    • ¿Lo que te gusta de mí es mi humildad?
    • ¡Que se me quema la comida!

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