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Una de cascos griegos. Esa peli donde Sean Bean no muere

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Una de cascos griegos. Esa peli donde Sean Bean no muere

Existe, y se llama Troya. Sin que sirviera de precedente, su agente anduvo listo y le consiguió al futuro y descabezado Ned Stark el papel de Ulises, que no muere ni en la Ilíada ni en la Odisea, aunque no le falten ocasiones.

Sean Ulises Bean, asombrado de seguir vivo

Viene esto al caso porque, hace unos días, andaba yo zapeando y colisioné con otro péplum, 300: el origen de un imperio, en el que los griegos parecen masajistas de sauna masculina y Jerjes es la reina drag del carnaval de Tenerife. Menos mal que no conduzco por el cine histórico sin mi airbag documental, porque chatarras de ese calibre se te llevan por delante sin mirar atrás. Después de un par de minutos, confirmé que semejante bodrio, junto con la primera de la serie, apenas se distingue ya de su parodia de 2008, Casi 300. ¿Cómo?, ¿que si las he visto? Las tres. Y también Van Helsing, La liga de los hombres extraordinarios y los capítulos de estreno de Hispania, Águila roja y La peste y, oiga, ¡tan fresco!

Una de cascos griegos

El caso es que semejante mamarrachada sobre la batalla de Salamina me inspiró (nunca sabe uno dónde se embosca una musa). Y ahí mismo me dije que ya que el artículo que escribí sobre el casco de los romanos ha tenido bastantes visitas, podría repetir, pero esta vez con los griegos. ¿Con qué objetivo? Con el de explicar que el yelmo pseudocorintio de Brad Pitt en Troya es a los cascos que se calaban Agamenón, Menelao y Aquiles en la epopeya homérica lo que las protecciones de los legionarios de Astérix a las gáleas republicanas.

Héroes de la Troya homérica según el especialista militar Peter Connolly

Los guerreros micénicos de la Edad del Bronce que aparecen en la Ilíada (1600-1100 a. C.) no tienen nada que ver con los hoplitas de la Edad del Hierro de Homero (s. VIII a. C.).

Los guerreros micénicos de la Edad del Bronce que aparecen en la Ilíada (1600-1100 a. C.) no tienen nada que ver con los hoplitas de la Edad del Hierro de Homero (s. VIII a. C.) ni en la forma de luchar ni en su panoplia. Una cosa es el famoso casco corintio de Pericles y otra el que usa «el griego de los mil ardides» en el Canto X de la epopeya homérica: «Meriones a Odiseo […] a ambos lados de la cabeza le puso el yelmo de piel de buey, que […] rodeaban por fuera blancos dientes de jabalí de brillantes colmillos, apiñados por aquí y por allá, dispuestos con habilidad y destreza».

Por cierto, la posición del casco en el busto de Pericles es la de «descanso», como la de los mensajeros motorizados; en ella se inspiraron los herreros romanos para forjar el casco apulio-corintio de los oficiales republicanos, tal y como se comprueba en la entrada Esos romanos no estaban locos. En los combates, el rostro de los hoplitas helenos desaparecía bajo el metal.

Por eso Brad Pitt no luce un auténtico casco corintio en Troya, porque no le veríamos su cara bonita. @JjPicos Clic para tuitear

La diferencia entre ambas armas defensivas —el corintio y el dentado— es la misma que había entre el modo de guerrear de los campeones homéricos y el de los soldados de las milicias ciudadanas de la Grecia Arcaica. El paradigma del primero es el Aquiles de los combates singulares ante los muros de Ilión, más pendiente de su fama que de la victoria aquea; el segundo es Sócrates, que peleó en la guerra del Peloponeso hombro con hombro, escudo sobre escudo con sus conciudadanos atenienses. Los cascos de Troya dejaban ver los rostros de los héroes, protagonistas de la lucha; los de Maratón y las Termópilas despersonalizaban al hoplita y lo integraban en el grueso de la falange cívica, anónima y disciplinada. Además, confería a la masa de soldados un aire de seres metálicos sin rastros de humanidad. Narcisismo e individualidad frente a patriotismo y pragmatismo. Por eso Brad Pitt no luce un auténtico casco corintio en Troya, porque no le veríamos su cara bonita.

La profusión de colmillos indicaba la valentía del poseedor del casco.

Dicho esto, ¿existió históricamente el casco de colmillos de jabalí de Ulises? Sí, y los arqueólogos han desenterrado algunos; para ser exactos, han sacado a la luz los colmillos, porque las calotas de piel y fieltro se han desintegrado con el paso de los siglos. Uno de esos ejemplares fue exhumado en 1960 en el yacimiento griego de Dendra, cerca de Micenas, junto con una sorprendente armadura que comentaremos en otra ocasión. Dado que las élites aqueas eran no solo guerreras, sino también cazadoras, la profusión de colmillos indicaba la valentía del poseedor del casco; se estima que hacía falta matar una treintena de cerdos salvajes para completar una pieza.

Fresco micénico de Santorini

El casco de colmillos de jabalí estuvo muy en boga entre la infantería pesada micénica durante el siglo XVI a. C. y fue ampliamente representado en sus manifestaciones artísticas, tanto pictóricas como escultóricas.

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