La primera revista para escritores

Wilkie Collins, o cómo leer a los clásicos puede ser muy entretenido

0 343

Wilkie Collins, o cómo leer a los clásicos puede ser muy entretenido

La buena literatura no tiene por qué ser aburrida. Todo lo contrario, una de las habilidades de los escritores clásicos es su capacidad de atraer y mantener la atención del lector. Por eso precisamente se han convertido en clásicos y han alcanzado una fama inmune al paso del tiempo. Muchos pensaréis que esta afirmación puede tener sentido para un círculo reducido de lectores, pero no para la gran mayoría. Porque, reconozcámoslo, ¿a quién le apetece leer a Cervantes hoy en día?, ¿y a Dostoievski, a Proust, a Flaubert…? Es cierto, no parecen las lecturas más entretenidas del mundo. Pero si nos atrevemos a abordar a los clásicos sin complejos y los enfocamos desde la perspectiva de su época, tal vez vuestro punto de vista pueda cambiar.

Todo el mundo ensalza En busca del tiempo perdido de Proust, pero nadie confiesa que es un autor difícil de leer.

Por ejemplo, todo el mundo ensalza En busca del tiempo perdido de Proust, pero nadie confiesa que es un autor difícil de leer; la suya es una obra sin apenas acción, donde se hilan los distintos pensamientos del narrador. La fama inicial de esta obra se debió a que abordaba abiertamente la homosexualidad masculina y femenina (Proust fue uno de los primeros escritores en hacerlo); el episodio de la magdalena se conocería después. O el caso de Madame Bovary, de Flaubert. Hoy en día se la considera una de las primeras novelas modernas por el empleo de ciertas técnicas narrativas innovadoras, pero antes el gran público la había leído porque abordaba un tema tabú en aquella época: el adulterio femenino (y, para ser más precisos, el adulterio femenino múltiple, pues su protagonista no se limitó a un solo amante).

Pero el origen de la fama de los clásicos no se debe solo a motivos sexuales, no debemos olvidar que muchos de ellos fueron best sellers en su época. Como la obra Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, que es desternillante (en especial la primera parte: menos estructurada que la segunda, pero a mi juicio más fresca y divertida: me reí a carcajadas leyéndola). Su lenguaje arcaico dificulta el acceso al lector actual, por eso recomiendo leer la versión moderna (los más puristas siempre podrán disponer de la versión original cuando quieran).

«Todo aspirante a escritor debería leer a Collins para aprender a atrapar al lector y a entretejer argumentos». Beatriz Cortel Clic para tuitear

En cualquier caso, es cierto que hay autores que han envejecido mejor que otros; así que, para empezar a leer a los clásicos, os recomiendo comenzar por uno de ellos: Wilkie Collins. Es un autor al que se le conoce como el maestro de la intriga. Me parece una definición más que justa: todo aspirante a escritor debería leer a Collins para aprender a atrapar al lector y a entretejer argumentos. Las tramas de Collins tienen un ritmo trepidante. Edgard Allan Poe aparte, Collins es considerado uno de los pioneros de la novela policíaca por La piedra lunar, pero también de suspense y misterio (La dama de blanco). Os invito a leer estas dos novelas, que autores como Borges o Eliot clasifican como inolvidables: os garantizo que no os aburrirán.

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, clique el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies